miércoles, 30 de marzo de 2016

la organización vencería al tiempo

Muchos de nuestros diputados y senadores y muchos de otros signos políticos están generando el caldo simbólico ideal que buscaron siempre desde el antiperonismo: que todo el mundo piense que la política es veleta, que son todos y todas iguales y que nadie nunca hace de acuerdo al pueblo que lo votó sino de acuerdo con lo que le conviene, sea que la sociedad no se lo coma, sea guita comprando su voto (todo bien con el eufemismo del sanguchito pero eso es guita contante y sonante), o sea porque no tienen muchas ganas de laburar y es más práctico votar a favor de una deuda y hacer la plancha con el visto bueno de la Yunta Oficialista.
Y siguen ganando como desde mucho antes de las elecciones, colonizando cerebros, haciéndole creer a todo el mundo que no es para tanto todo lo que pasa (porque ellos mismos "filtran" previamente que podría ser peor) y que la plata que no tienen en el bolsillo, o la que tienen y que vale menos, es parte de la mecánica de "vivir de verdad".
Nadie puede ni podría con la cara más o menos blanda, garantizarle a ningún habitante de este país que luego de "vivir de verdad", van a "vivir de verdad pero mejor".
Nadie.
Domesticadísimos por el opresor directo, por un empresario pálido con alforjas rellenas de dinero espurio, prefieren creer que existe algún tipo de mejoría en pagar más por lo mismo, y cobrar menos por hacer más.
El trabajo que hicieron estos muchachos fue brillante, y tomaron por boludos y por el cuello a toda una nación que mansa, acepta cualquier cosa, no reclama, no patalea y posiblemente jamás lo haga.
¿Que si detuvieran a Cristina vamos a hacer quilombo?
¿Cuánto duramos hasta los primeros gases?
¿Cuánto hasta los primeros balazos de goma?
¿Cuánto tiempo resistimos con aguante conforme vayan subiendo gente a un camión de la policía?
Vamos a correr, por más que ahora creamos que no vamos a hacerlo, el grueso, eso que nos emocionó de la Plaza del 24, no va a estar ahí.
Metieron presa a Milagro Sala y no paran de rebotarle en todos los fueros y juzgados cuanto recurso plantea la defensa de Sala.
Y nosotros compartimos alguna foto, quizás vamos a una marcha, nos duele de diferentes modos y escribimos en las redes indignadísimos.
Echan a compañeros y compañeras de sus trabajos, los vemos día a día caer al lado nuestro, y nos enojamos, acompañamos en una marcha, hacemos un posteo y escribimos en mayúscula super enojados y enojadas.
Aumenta absolutamente todo y buscamos mejores precios en otros supermercados que igual aumentaron, pero por ahí no tanto (repito lo dicho arriba, nos hacen creer que va a ser peor para que la realidad no impacte demasiado, nos dicen que nos vamos a morir para que no nos joda tanto que nos corten una pierna, nos dicen que nos van a echar para no aumentarnos, nos dicen que van a borrar el nombre de Néstor para poder hacer lo que quieran con el CCK, nos dicen que cierra Tecnópolis para hacer un negocio infernal, nos dicen que vamos a ir presos para que celebremos que no nos peguen en una marcha, nos dicen que vamos a pagar tres mil por ciento un impuesto para que no nos duela pagar "sólo" el 300%).
Y así seguimos. Cantamos que ya vamos a volver cuando no hay nada del lado real de la vida que ni amague con simular ningún retorno, descartado el corto plazo, en el mediano.
¿Quienes vamos a volver? ¿Los buenos? "Y están rodando cine de terror", dice Carlos Solari.
¿Quién va a volver? ¿Los diputados y senadores que van contra su propia fuerza política y contra lo que votaron hace un año?
¿Quién?
¿Cuándo?
¿Cómo?
Si de ésta orfandad política no sale gente nueva, compañeros y compañeras que sepan ensuciarse sin mancharse para siempre, no vuelve nunca más nadie.
La organización vence al tiempo, sí.
Pero no estamos organizando nada.

1 comentarios:

Alejandra dijo...

Juan: comparto mucho de lo que sentis. Pero tambien creo que hay con que volver, distintos, tal vez no tan pronto como quisieramos, pero hay. Yo soy grande ya (55) pero me emociona que la mayoria de quienes no traicionaron en el Congreso son jovenes. Ellas y ellos me hacen pensar que tenemos con que.En estos dias horribles hablamos demasiado de la bosta. Yo las miro, los escucho, y eso me sostiene. Y tenemos gente como vos, capaz de decir lo que hace falta y de trabajar como lo haces todos los dias.

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