miércoles, 28 de diciembre de 2016

lo que se puede hacer mejor


Podemos dejar de ponernos de foto de portada una foto de nuestra cara: no suma ni un voto.
Podemos dejar de pensar que las redes son para publicar boludeces y que "la política pasa por otro lado".
Podemos dejar de pensar que la política son las redes y que "la rosca no sirve".
Podemos dejar de pensar que no sacarse una foto haciendo algo militante, es "mejor" que sacársela: no se trata de tu ombliguito abrigado y falsohumilde, sino de que otros vean que los que somos kirchneristas somos buenos, no somos ladrones, no somos garcas y hacemos las cosas de verdad.
Podemos ser buenos, no ladrones, no garcas y hacer las cosas de verdad.
Podemos trabajar el triple y pensar que todo es política, todo es político, y todo tiene que ver con todo y vivir y morir y nacer y dormir así todo el tiempo porque hay elecciones.
Podemos dejar de tirar tiros por elevación: "Hay gente que" para referirnos a contactos que tenemos en nuestras redes, o a personas que sabemos que nos están escuchando cuando hablamos en el recinto o en la tele, y así como esa gente sabe y vos sabés, el tiro por elevación te baja los pantaloncitos y te deja en culito.
Mucho mejor o mucho peor es cuando escribimos algo a personas que ni nos leen: fantasmas peleándole al viento.

Podemos dejar de escondernos.
Podemos volver a los barrios: mostrar que durante nuestro gobierno actuábamos de determinado modo y el Gobierno de determinado otro ante una emergencia, pero sin ir a esos lugares, es de marmota y te demuestra como una lacra de la politiquería.
Podemos no dejar de pedir por la libertad a Milagro Sala, en todos lados, desde nuestras redes hasta la calle pasando por acciones y charlas con el vendedor de diarios gorila, gordo y pelotudo.
Podemos ir a todas las marchas que haya.
Podemos ir a los actos y marchas sin nuestras banderas que le molestan incluso a quienes votan a Cristina y podemos ser más inteligentes para ampliar las bases y no ser sectarios y excluyentes de una puta jodida y perra vez entender que no estamos disputando más cariño ni más nada con nadie porque a todo el mundo le importa tres pelotas nuestra bandera gigantesca colgando de un árbol o en miles de tacuaras sean de plástico o no, sean retráctiles o no o sean de caña.

Podemos contar de todo en las redes pero necesita imperiosamente un correlato en la realidad.
Podemos hacer de todo en el territorio pero necesita imperiosamente un correlato en las redes.
Cuando escribís algo en una red te leen todos, se animan a comentar unos pocos y de ese todos y todas que te leen, hay quienes están de acuerdo y hay quienes no, y hay personas que te van a odiar y hay personas que te van a querer. Pero en el medio hay personas a las que les vas a haber generado una duda y cuando generaste una duda, estás mucho más cerca de lo que necesitamos en 2017: votos.
Podemos dejar de presentar proyectos que no le importan a nadie o proyectos que no se entienden, traducirlos, explicarlos y si no sirven, no presentarlos.
Podemos trabajar el triple y revisar siempre quién está yendo a ambas cámaras y quién no va nunca: revisá y vas a ver.
Podemos sumarnos a una agrupación.
Podemos irnos de la agrupación en la que estamos e ir a buscar a alguien que no se dedique a quedarse sentado diciendo la vida me engañó.
Podemos decirle a nuestros referentes que están equivocados.
Podemos sacudir el mundo, conquistarlo y hacerlo nuestro.
Podemos decirle a Cristina que está equivocada.
Podemos considerar que lo que hacen los nuestros está mal.
Podemos discutir en cualquier lado, sea en las redes, sea en las básicas, sea en los barrios, sea en la calle.
Podemos mostrarle a la gente cómo le mienten en la cara todo el tiempo, incluso esos periodistas y esas periodistas que se hacen las buenitas, blancas y puras.

Podemos dejar de decir "Pero kumpa, esto se discute en una básica o le hacemos el juego a la derecha". La derecha nos gobierna como quiere, basta de ostracismo.
Podemos y debemos discutir: no sirve que cuentes en todos lados que escuchaste que tal persona dijo tal cosa en específico lugar y vos no dijiste nada porque te dio bronca, porque te echaban del trabajo, porque si decías algo ibas a insultar o porque no daba. Si estuviste en una situación así y no abriste el pico, mantenélo cerradito que cuando hacés tu caca en las redes para contar esa secuencia hacés sentir mal a todo el mundo y quedás como la persona más mentirosa y cobarde del mundo.
Podemos y tenemos que estudiar y conocer y leer los diarios todos los días, los que piensan como nosotros y los que operan como los de ellos. Todos los días, pasar por todos los medios, TN, La Nación, Clarín, Infobae, Página12, Big Bang News, El Destape, Letra P, La Política Online, Infocielo, Infonews, Tiempo. Si no tenés tiempo porque laburás muchísimo, tratá de robarle media hora al sueño, a la mañana o a la noche y leé. Si no leés no sabés y si no sabés te van a seguir quebrando.
Podemos tratar de llevar soluciones que sean parches a los barrios donde la crisis entró hace más de un año y no se fue nunca.
Podemos tratar de jamás pensar que un argentino se tiene que joder por haber votado a Macri.
Podemos decir Milagro Sala sin decir Milagros Salas.
Podemos darnos cuenta que hay gente buena y mala, y gente idiota y gente inteligente.
Podemos dejar de esperar a Cristina aunque la esperemos: si la vamos a esperar sentaditos, perdimos. Hay que esperarla trabajando, militando, discutiendo, formando, haciendo. Estamos vivos y vivas.
Podemos no perder el tiempo alimentando a trolls que están pensados para herirnos.
Podemos tener criterios estéticos de belleza y felicidad para todas las cosas, incluso las cosas que nos parezcan feas.
Podemos dejar de jugar a la apropiación cultural de hacer de cuenta que somos algo que no somos.
Podemos empezar a organizar mínimamente las marchas y contra marchas para que no haya tres cosas en dos semanas con igual contenido.
Podemos dejar de usar globoludos, por ejemplo, del mismo modo que podemos dejar de decir que nos toman por boludos.
Podemos dejar de decirle Macri Gato y decirle Macri chorro, corrupto, lavador, inepto, etcétera, pero los gatos son una cosa hermosa, amable y que le hace bien al planeta.
Podemos tratar de no levantar la voz, no insultar, ni agredir, pero nunca dejar de defendernos.
Podemos dejar de decir lo que hay que hacer desde internet, si es que no vamos a hacerlo. Por ejemplo "Hay que ir y liberar a Milagro Sala" en calzoncillos desde Caseros, no es serio.
Podemos dejar de creer que es importante nuestra historia íntima y personal, si es que eso no va a acercar un voto... y luego de entender eso, sí, ir y publicarla pero sabiendo.
Podemos hacer un buen uso de nuestros recursos: la palabra, las piernas, las redes, la acción, la formación, la calidez y más que nada el humor.

No podemos perder el humor, nunca.
No podemos quedarnos callados, nunca.
No podemos bajar la cabeza, nunca.
No podemos negar que somos lo que somos, nunca.
No podemos negar que estuvimos mejor.
No podemos negar a Cristina.
No podemos dejar para más adelante, nada.
No podemos intentar, tenemos que hacer.
No podemos "hacer que los vecinos la paguen" porque no nos votaron.
No podemos pretender que el pueblo sufra "para que aprenda lo que es bueno".
No podemos dejar de trabajar.
No podemos "desenchufarnos del todo en vacaciones".
No podemos dejar de marcar lo que consideremos errores, aún si nosotros los cometemos.
No podemos mansamente aceptar que una manga de chantas, cuatro de copas, mentirosos y garcas digan que son el peronismo cuando no lo son.
No podemos pretender que en el "vamos todos juntos", entren todos los ladrones, corruptos, antipueblo y miserables que sin Néstor y Cristina hoy serían eternos asesores de concejales en municipios del interior. O punteros. Y del PJ.
No podemos impacientarnos.
No podemos querer todo ya.
No podemos dejar de evaluar que para que este gobierno se vaya, antes tiene que haber por obligación histórica, muertos, y esos muertos son el pueblo. Que se vayan, pero en 2019. Ninguna crisis es buena, JAMÁS.
No podemos ponernos a discutir con las personas que están absolutamente politizadas: es como pretender que a uno que está del lado de los buenos lo puedan convencer de que Macri es bueno, joven, gracioso y agradable. Con quien duda, con quien no está seguro, con esos hablemos. Con los John Rambo del neoliberalismo que usan la bandana de Macri y aman a él y a sus ojos azules, no perdemos el tiempo.

Podemos separar guita de nuestro sueldo si tenemos laburo para comprar cosas para quienes menos tienen.
Podemos separar un par de horas por semana para ir a los barrios a dar una mano.
Podemos y tenemos que ayudar porque somos peronistas, somos kirchneristas, somos solidarios.
Podemos abrir básicas.
Podemos abrir centros culturales.
Podemos abrir merenderos.
Podemos abrir comedores.
Podemos ir al menos una vez por semana a llevar MORFI a un barrio.
Podemos regalar juguetes en las fechas que todos los niños y las niñas reciben juguetes de regalo.
Podemos escuchar mucho más y hablar mucho menos.
Podemos estar ahí, donde haya que estar.

No podemos no hacer nada.
No podemos perder.
No podemos volver a perder.
No podemos pretender que se vayan antes porque si se van antes y en el caso hipotético de que haya elecciones y que encima las ganemos, ganamos débiles.
No podemos pretender que se vayan todos: ya pasó una vez, y ahí están, volvieron con muchísima más fuerza (Y si los malos vuelven, imaginate los buenos cuando volvamos con más fuerza).
No podemos querer que renuncien, o podemos quererlo, pero tenemos que seguir así, sin hacer nada para que renuncien: no somos ellos.
No podemos no protestar.
No podemos no hacer huelga.
No podemos no hacer paro.
No podemos decirle traidor a quien vota a favor del pueblo, pero sí podemos decirle a quien vota en contra del pueblo que es una basura.
No podemos creer que todas las personas que no son kirchneristas son antikirchneristas.
No podemos pensar que todas las personas que se dicen kirchneristas, son peronistas.
No podemos pretender, pero tenemos que hacerlo, en líneas generales.
No podemos no reclamarle a nuestros representantes lo que se nos ocurra: por ejemplo, que qué bueno sería que durante enero se vayan a recorrer barrios, al pueblo, y no muevan el culo de sus ciudades.

Podemos escuchar más a Máximo Kirchner.
Podemos asumir errores y cambiar las cosas.
Podemos aprender más de Cristina.
Podemos ser cabezaduras porque siempre tuvimos razón.
Podemos ver con claridad quién está del lado de los buenos y quién del lado de la oportunidad para llevarse un vueltito.
Podemos ver quién quiere acumular capital político para tener una jubilación gorda, y quién quiere acumular capital político para cambiarle la vida a la gente, y eso se ve fácil: quién hace algo por los demás, y quién va nada más que a la tele o está siempre de traje o camisita pipí cucú.
Podemos entender que perdimos hace un año y borrar para siempre la palabra autocrítica, porque si más de un año después no hiciste la autocrítica, tomate el palo, tocá los tarros, nos re vimos papá.
Podemos tratar de que nuestra fuerza política no dependa siempre de los y las mismos y mismas cinco o seis que vemos en la tele, y que todos y todas sean nuestras espadas en la batalla democrática legislativa militante y cercana al pueblo (que nos votó y no nos votó).

Podemos hacer un montón de cosas. Podemos no hacer otro montón de cosas.
Puede estar toda esta lista errada o puede estar toda acertada o puede tener aciertos y errores.

Lo que no podemos, es ser comentaristas de la vida.

Ningún pibe nace Vilouta.

Ah: empezá el lunes.
Nos vemos por ahí.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Abrir

De las básicas que me tocó abrir, esta es la primera que me toca hacerlo con un gobierno adverso y con la gente en contra.
Es la primera vez que lo hacemos así, de la nada a la gloria, en un salto de fe que nos hace temblar las patitas: así como tiemblan justo antes de largarse a correr (si es que uno corriera carreras, cosa que definitivamente no hace).

Le pusimos un peinadito lindo y una camisa un poco más gris: se llama Centro Cultural, pero se llama El Patrio.

Falta menos de un día para abrir esa puerta, son ahora las 5:48 y no puedo dormir, repaso en mi cabeza una y otra vez todo lo que tiene que estar bien pero ¡Más aún! todo lo que puede salir mal.
Yo sé que vos a vas a leer ésto y vas a pensar "Vamos, que nada puede salir mal" pero yo sé que las cosas salen mal, trabajo de eso, y mi poder mutante es anticiparme a los hechos un poquito.

(espero que no salgan las cosas tan mal como para que este texto salga luego en los diarios como "el premonitorio texto") (AWANTAAAAAAAAAAAAAAAAA).

¿Qué puede ser "que salga mal"?
Que falle la luz.
Que se rompa un equipo.
Que a alguien le pase algo.
Que no venga nadie.
Que la comida esté fea.
Que el evento sea aburrido: eso merecería mi más enérgico repudio y destierro.
Que no sea lindo el lugar.
Que no se le vea la sangre.
Que no se le escuchen los latidos.
Que no se le vea la piel erizada a cada rincón de ese lugar que venimos laburando desde abril.

¿Así que eso es algo que te puede salir mal, gordito?
Salir mal es otra cosa.

Bombón de terror y sueños.
¿Vendrán los invitados?
¿Aquel compañero que dijo que vendría vendrá?
¿Finalmente arderá el celular con mensajes de disculpas y mucha suerte?
¿Qué dirá el pueblo?
¿Servirá para volver?
¿Vendrá Cristina? JAMÁS DE LOS JAMASES EN TODAS LAS COSAS QUE ME TOCÓ HACER NUNCA DEJÉ DE PENSAR QUE EN UNA DE ESAS, VIENE CRISTINA.

¿Qué pensarán los compañeros y compañeras con los que caminamos juntos hace mucho y que ahora no lo hacemos más?
¿Me tendrán bronca?
¿Estarán felices?
¿Me aceptarán las disculpas caso por caso?
¿Les aceptaré las disculpas caso por caso?
¿Seremos mejores hombres y mujeres o peores hombres y mujeres que antaño?
¿Querrán que todo nos salga mal?
¿Querrán que todo nos salga bien?
Si estás con Cristina estamos bajo el mismo "cielo de estrellas peronistas", como dijo un escritor en un libro que no leí.

¿Seremos dignos y dignas?
¿Estaremos a la altura?
¿Vendrá la policía con un carro y dos tranvías (por el metrobus) y nos querrá cerrar?
¿Los vecinos nos creerán cuando le decimos que somos los buenos y que no estamos rodando cine de terror?
¿Mi vieja estará orgullosa de este hijo?
¿Vendrán mis hermanos?
¿Aquellos amigos del pasado de cuando uno no hacía política?
¿Me creerán un loco?
¿Me creerán un pelafustán?
Siempre me gusta usar la palabra pelafustán.

¿Cuánto crecerá el amor?
¿Será felicidad? Si no lo es, no será nada.
¿Se habrá entendido en su momento Vatayón?
¿Se entenderá mañana?
¿Qué fue ese embrión monstruoso pero LLENO de sangre que fue NDM?
Por tu salud que nunca tuviste, querido Alejandro, también vamos a brindar, viejo trolo, forro y malnacido.

 ¿Por qué no llegué a saludar a Néstor?
Esa vez en 678 preferí hacerle un cordón humano porque otro día lo iba a ver: lo mismo pensé de los Ramones y vendí la entrada a ese concierto en River donde los punkitos rompieron todo el stand de Coca Cola.
Y me los perdí para siempre.
Por eso la remera, esa, la del escudo del Partido Justicialista con los nombres alrededor.
¿Le robaremos una vuelta más a la muerte?
Se trata de eso, todos los días, siempre con alegría.
Si no hay amor, que no haya nada, entonces.
Para regatear están los ya-sabemos-quién.
Nosotros somos arrebatadores del tiempo, la furia y la pasión de la tierra debajo de las uñas.

¿Veré a mi gato Dumas cuando llegue a encontrarme con "El Creador"(SIC)?
¿Estarán mis abuelos?
A mi viejo le debo unas cuántas, pero no es nada que la terapia que estoy haciendo para curarme la claustrofobia no me pueda curar.
Además me gusta jugar a que soy NEO y que ella, mi terapeuta, es el Oráculo.
El ego más lindo del mundo es el mejor ego.
¿La bebida estará fría?

Mis compañeros y compañeras son mejores que yo: no todos y todas, es verdad, pero muchos y muchas sí.
Personajes como ellos y ellas y nadie más, con la miradita sobre el hombro canchera del equipo chico que le hace partido al Barcelona y le roba un 1 a 0 sobre la hora. Perdiendo, pero qué partido.
Campeones morales las pelotas, perdedores hermosos, maravillosos y de cara al sol.
¿Sabrá toda la gente lo que nos duelen las cosas?
¿Sabrá que nos duele lo que falta pero que los pantalones los usamos hasta el pecho como el General?
Ah, si de utopías se trata, somos más cabeza de termo que esas tribus que se resisten aún en el Brasil a ser civilizadas. Chupala largo, Sarmiento, padre del maula sos. Sabé.

¿Alcanzará el hielo?
¿A qué hora nos vendrán a clausurar?
¿El ortiva que trabaja de clausurero habrá soñado eso toda su vida?
¿Cuando llega a su casa mira a su hijo y le dice que orgullosamente hoy clausuró un centro cultural?
¿Qué tendrá de hijo?
¿El fetito de Eraserhead o un nene gordo que le va a fumar marambio a sus espaldas dentro de 12 años?
Ay, naciste con el corazón ortiva y así te vas a morir todos los días.
¿A quién habrás votado?
¿Te vas de vacaciones este año?
¿Qué te tocó en la pesada herencia?
¿Un autito?
¿Unas saliditas?
Ya vas a ver.

¿Vendrán malos tejidos de buenos?
¿Vendrán buenos tejidos de táuras?
¿Alguien pensará en su casa mirándose al espejo si está lo suficientemente bien como para ir a este lugar?
¿A quién le pueden importar estas inquinas de clase media, obesa y HAMburguesa?
"Cada dolor es propio y no se puede comparar" me dijo una vez un hombre que era artesano, que vivía en un cyber y con quien hacíamos un ensayo de militancia que tenía más que ver con Dios.


Y así estamos, un poco a la deriva, recontra seguros de por dónde viene la mano.
Los quiero mucho. Las quiero mucho.

Y mis compañeros y compañeras son lo más lindo que le puede pasar a un hombre: incluso a aquellos cuyo sueño más cerrado, es un día ser Batman.

Vengan.
Bienvenidos todos y todas.
(Incluso esa persona que me comenta insistentemente que soy un ladrón: jamás publicaré tus comentarios mientras sigas siendo anónima)

¡V!



viernes, 11 de noviembre de 2016

No lo quería más oscuro

Escribo esto en primera persona: ayer murió el tipo ese que me habló durante tanto tiempo dándome consejos letales sobre cómo pasarla con estilo a lo ancho del pozo.
Cohen, ese hombre que nació viejo, esa cuchillada en el tiempo, es la banda de sonido de una resaca eterna, y sin borrachera.
Como una suerte de padre mayor, muy mayor de Tom Waits, Dios, el Indio, Jesús o Nick Cave, el viejo Cohen nos llevaba de paseo por la muerte y nos la señalaba y nos decía que no le terminemos de tener mucho miedo, ni que le tengamos demasiado respeto.
Que bailemos con ella, que sepamos que nos esperaba.
Que nos fumemos un pucho.

Y justo ahí al bordecito, Cohen, sin egoísmo, nos la mostró por última vez y se soltó y dejó caer.

No.
No lo quería más oscuro.
Y nadie te lo pidió, al menos de este lado del mundo.
Que sonrías como sólo vos lo hacés.

"Hineni. Hineni. 
Im ready, my lord".





"Only one of us was real. 
And that was me".





"When I turned my back 
on the Devil, 
turned my back 
on the angel too".






"I don´t need a pardon. 
No, no, no, 
no, no".






"Well that´s how broken 
i would be".






"It´s au revoir".






"Now it´s much too late, 
To turn the other cheek".





"Thought by tought".






.


martes, 25 de octubre de 2016

El amucheo y los hijos del miedo

Cuando el miedo entra por la ventana de la derrota, y la incomodidad del "ya no ser" se hace viral, suele suceder que las piernas no saben responder del todo bien y entonces, arrugados contra la pared (construida por los demás) solemos pedir variantes, variables, ajustes, autocríticas y un sinfín de actuaciones de varieté de y desde, justamente, esos "demás" que construyeron la pared.

Nosotros todos fuimos observadores de cómo esa pared se construía, fuimos amantes del color de esa pared, amigos del cemento, adoradores de cada ladrillo.
Siempre ahí, cerca de la pared.


Y cuando pasaba alguien, nos veía a nosotros, junto a la pared. Sonriendo.
Porque la pared era nuestra, iniciada hace tantos años y luego profundizada en tal año.

¿Ustedes, bien?
Y la pared crecía, y crecía, y se iba haciendo un cimiento enorme para un día arriba de esa pared colgar un techo y nosotros ahí, eramos cada vez más, y nos mirábamos felicitándonos.
Sugeríamos el color de ese ladrillo, y levantábamos el pulgar (y los dedos en V, por la paz, debe ser) y luego girábamos y cuando alguien pasaba, nos veía a nosotros.
Junto a la pared.

Pero la pared sola no se construía y veíamos que algunos ladrillos venían de una obra usada.
Que otros ladrillos estaban rotos.
Y que muchos de esos ladrillos eramos nosotros.
Pero sonreíamos y hacíamos lo que había que hacer: graves soldados de las verdades evidentes, águilas de vuelo alto desde el panóptico del juicio bueno.

Todo muy rico.

Y mientras tanto: pensá en ese preciso momento, ese justo instante, en el que empezaste a referirte al kirchnerismo en tercera persona cuando hasta el 10 de diciembre lo habías usado en primera.

Luego de eso volvé.
Nosotros seguimos trabajando por y para vos y te estamos esperando.


lunes, 19 de septiembre de 2016

de chanchos elefantes y unicornios muertos en otoño


Nos entregan partidas vencidas de noticias mordidas, masticadas, con el calor del vómito enorme de una fauce que se come a la patria de un bocado seco y silencioso, luego eructa, bufa y se echa a dormir. Nos permiten mirar hasta un poquito menos de donde lleguen nuestras miradas, nos abrazamos y cantamos y cantamos y cantamos y buscamos reírnos mientras los chanchos elefantes corren a buscar su comida, para sí y para su cría, y nadie nos cuenta de que encontraron muertos a más de cien mil unicornios sólo en otoño.
Nos enredamos en palabras mágicas y todos tenemos la verdad absoluta, mientras detrás del mar de nuestro entorno, se esconden chiquitos y malditos, todos los infortunios de un país arrepentido.
Esa es su manera de matar.


Que Bonadío nos quema las cunitas, pero bueno hubiera sido que ya no hubiera qué quemar.
Que sigue habiendo gente vintage, blanco y negro, marrón y de colores primarios, que sigue pidiendo autocrítica y no se mira ni al espejo de una vidriera cuando se compran sus ricas camperitas de cuerito de verdad, de vaca vaca, nada eco nada.
Que el presidente se saca una foto con Bono, la sube y nos reímos, y todo ese sector que odia a la política, que detesta a los funcionarios, que aborrece a los partidos políticos, lo felicita al presidente porque el presidente no es político, funcionario ni de ningún partido político. Y por una jodida vez, tienen razón.
Y todos sabemos exactamente por qué perdimos y es culpa de alguien más, pero cuando ganamos, era gracias a nosotros y nosotras.
Esa es su manera de cansar.


Un buen periodista y un buen funcionario arriesgan el número exacto de niños que van a morir en los próximos meses, y a muchos que nos toca sostener a los deudos de esas muertes con las manos, el corazón y la espalda nos preguntamos cuánto habrá de terror y cuánto habrá de miedo, y entonces lo único que nos queda es sabernos responsables: maniqueos para hablar de las crónicas de la vida y de la muerte de los demás, sobran, del mismo modo que sobran muertos por cuantiosos motivos que terminarán haciendo que nos envenenemos mordiéndonos nuestras colas.
A la vuelta de la esquina, te espera un chiste, ninguna isla y la Estrella Polar que guiará a los Reyes Magos para fin de año, como cada año, en tu planeta.
Esa es su manera de agotar.


Esmeraldas, rubíes y aves fénixes, unión, trabajadores y marchas.
Despachos, charlas y aperturas.
Gordos por todos lados, sean chicos o chicas.
Clausuras, enormidades y pequeñeces.
Alianzas, la ALIANZA y el FMI.
Que se viene el paro, que se para el venir.
Que Davos queda en cualquier otro lugar del planeta pero acá nos gusta sentirnos de otro país.
Que nos las sabemos todas y antes nos las supimos pero no nos escucharon, que ahora que nos escuchan las sabemos todas y cuando todo no salga exactamente como quiere cada una de las personas de este país pavote, otros dirán que no fueron escuchados.
Que te dejo afuera, que me muero adentro.
Hay relojes que se quedaron sin pilas hace años, y no fue por el temita de la importación.
Esa es su manera de babear.


Roscas para acomodar melones.
Huevos en todas las canastas.
Por las dudas digo tal cosa.
Por las dudas me junto con tal.
Por las dudas no digo tal cosa.
Por las dudas no me junto con tal.
Hago la denuncia para denunciar que nadie denuncia.
Denuncio que me denuncian para que sigan las denuncias.
Qué pasión la Fórmula 1, ¿Verdad?
Esa es su manera de golpear.


Que Lanata tiene hiperapego con el kirchnerismo y lo sabe su audiencia: ellos también padecen esa patología con todos nosotros.
Que todos los que trabajan con Lanata son "los que trabajan con Lanata", ahora y siempre, y no van a dejar de serlo nunca y por eso es un programa que tiene menos seriedad que el Show del Estafador que conduce Santiaguito por canal 2.
Que empezamos a preguntarnos si en verdad ese Club Social y Exclusivo de tipitos que te inyectan ideología son tan efectivos o es culpa o responsabilidad de la permeabilidad de los tipitos inyectados que juegan a que es sexo forzado pero tienen una palabrita clave para que el juego no llegue a mayores.
Que el Gran Negocio del Gran Diario es tener al sicariato de sus presentadores de noticias desde la mañana hasta la mañana, toda la vida, bombardeando piedritas contra un vidrio, el vidrio que te separa de ellos, para al otro día vender un par de diarios y seguir vendiendo tanda mientras Tío Rico McPato navega mares de monedas de oro y el sicariato, inocentes como palomitas, te mezclan qué se puso fulanita en Hollywood y cómo vistió a su perrito aquel actor argentino, para después presentarte un móvil exclusivo desde las sombras del Valle de la Muerte a orillas del Río de Sangre.
Al que iremos solitos pero obligatoriamente. A chapotear.
Esa es su manera de apagar.


Que andamos brutos, ciegos, sordos y mudos sin entender que toda vez que ellos son los conserjes del Estado, las reglas las ponen ellos y que o gritamos o lloramos, pero lo que no podemos hacer es quedarnos quietos o seguir jugando a la interpretación de las runas antiguas mientras nos quedamos en estado de Congelamiento Permanente detrás de nuestros puños cerrados, y un puño cerrado no sirve ni para escribir ni para acariciar: hay gente que se está muriendo, muriendo de verdad, con velorio y todos los chiches, y debería resultarnos irresponsable que alumbremos una salida electoral a tiempo con el fuego de esos cuerpos. Porque hay gente que se está muriendo triste, y quizás no por la tristeza, pero se está muriendo creyendo que todo lo hecho fue en vano, que todo lo logrado se rompió y que mientras tanto, no queda más que morder el mordillo y pedir que nos cambien los pañales.
Mientras tanto el mundo real que nos incluye sigue estando ahí, así como sigue estando el mundo real que excluye a tanta tanta tanta gente a lo largo y a lo ancho del mundo, pero el mundo no me importa, me importa mi Nación.
Esa es su manera de confundir.


Que la luz de los iluminados jamás nos falte: son ustedes, luces del saber, aquellos y aquellas que nos indicarán por dónde hay que seguir, desde programas de televisión, columnas en páginas web, y sus redes sociales donde han de volcar sus ideas políticas que nos hacen preguntarnos sin buscarlo, más de una vez si habremos hecho bien en elegir que cuando eramos pequeños, ese primer beso se lo demos a esa persona.
Que la enorme bonhomía de esos y esas que ahora se refieren a la militancia como la gilada fanática sectaria nos sepa perdonar para volvernos mejores, y ser también una luz navideña en una noche buena que debe ser noche nueva.
Que el sentido estricto del conocimiento no permita confundirnos: internet es DIOS.
Que el perpetuo saber de los que "nos lo dijeron" nos contagie para decirlo hoy y luego iterar como burros famélicos en celo lo BUENO, lo CORRECTO y El Secreto del Éxito.
Esa es su manera de explicar.


Que las audiencias públicas tienen menos rating que el programa de Maxi Montenegro.
Que se le presta menos atención a las alocuciones de diputados y senadores que a lo que pueda opinar Miguel Bein.
Que las declaraciones de interés legislativo tienen más humo que el humo que atraviesa la Doctora Hot para entrar al bailando.
Que Massa tiene la credibilidad de cualquier concejero escolar de Tres de Febrero y sin embargo da bien en cámara, porque es como un galán infiel de enlatado mexicano que compramos, consumimos y hacemos éxito.
Que perdemos el humor porque nos rompemos.
Que perdemos el amor porque los odiamos.
Que perdemos el odio porque nos pusimos tan tristes.
Que perdemos la sensibilidad porque nos dio un calambre en la patria y cuando ella viene, viene el hormigueo porque la sangre fluye otra vez.
Que somos un experimento de Lisa Simpson y estamos haciendo la revolución adentro de una pecera con nuestras propias reglas.
Que Milagro Sala sigue presa.
Esa es su manera de vivir.

Quizás no haya sido del todo claro.
Y pido disculpas por eso.

Muchas gracias por su atención, la próxima lo haremos mejor.
Como siempre.

J.

martes, 13 de septiembre de 2016

ERA EN ABRIL



Respecto al tema "Qunita".
1- Al programa lo voltearon en ABRIL.
2- Lo de "INCINERAR", "QUEMAR" y etc, corre por cuenta de los escribas que le quieren dar una carga de angustiante realidad a una realidad que no necesita semejante pelotudez.
3- Por supuesto que posiblemente lo quemen, del mismo modo que por ahí lo rompan, lo tiren por un acantilado, lo orinen o lo muerdan. Es indistinto. EN ABRIL FUE SUSPENDIDO EL PROGRAMA, NO AHORA.
4- Acá está el nombre del médico que dice de qué modo era peligroso. Esto no hace que sea real lo que dice, per sé, y el Boletín Oficial DE ABRIL, donde no pataleamos tanto hasta que leímos que QUEMABAN LAS CUNITAS.

https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/143640/20160414

5- Todo lo que es mueble, físico, tangible, que se deja de lado, se anula, se voltea o se suspende, se tira al recontra carajo. Así pasa con los libros de todos los Ministerios que como dependen de programas del Gobierno de Cristina, los tratan como si fueran el Necronomicón o un libro satánico. Y lo tiran, a la puerta, a un contenedor, al recontra re carajo. Por ahí también lo prenden fuego.
6- Habida cuenta que tiene cierto halo legal, o cierto no, tiene valor legal la suspensión del programa, por más que no estemos de acuerdo, no existe posibilidad real alguna de que te digan "Bueno, tome esta Qunita" porque si ellos consideran que es peligrosa para la vida de los bebés o si quieren hacer creer eso, es absolutamente inviable que te den nada. Y ahí sí, lo van a romper. A tirar. A quemar. A cagar encima si quieren.
7- Ganó Macri.
8- A tu sueldo lo queman todo el tiempo antes de fin de mes, pero no ves el fuego ni el humo.
9- A cientos de miles de trabajos en el Estado y en el privado los prendieron fuego durante los nueve meses, pero no vimos llamas.
10- A la Ley de Medios que nos costó sangre, sudor, pena, alegría, lágrimas, muertos y pasión, se la fumaron EN PIPA en un tris tras y no la vimos prendida fuego nunca. Pero la destrozaron y la rompieron toda y no importó para nada ese librito tonto llamado Constitución Nacional y mucho menos ese edificio ridículo llamado Congreso.
11- Ganó MACRI.
12- Hace más de 9 meses, en realidad hace diez meses y cuatro días, GANÓ MAURICIO MACRI.
13- A Milagro Sala le prendieron fuego la libertad sin darle las mínimas garantías de defensa en libertad y la metieron en un calabozo de un plumazo en nuestras caras, pero no hubo nada incinerado.
14- El ARSAT 3 no avanzó ni a la terraza y no lo prendieron fuego, pero volar, no va a volar nunca.
15- Todos los días nos prenden fuego un derecho, de uno u otro modo, queman realidades e incineran todo lo bueno.
Pero no nos desesperemos con esa imagen que nos inyectamos nosotros mismos en nuestras cabezas de Bonadío con barba sudado montado en un toro prendiendo fuego las cunas de los bebés porque simplemente no son reales.
Y la realidad es mil veces peor, sin ese tipo de imágenes funestas que nosotros mismos nos instalamos en la cabeza y nos desmoralizan, nos quiebran nos ponen tristes como todas las batallas que están perdidas de antemano: el Qunita dejó de funcionar en abril, pelear esa es desgastarse el alma y prender fuego a nuestra pena.
Batalla perdida.
Vamos por otra antes de que salga en el Boletín Oficial.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Zamba, la memoria y la pesada herencia, por Jessica Tritten*

Siempre me pareció un acto casi de superficialidad hacer mención de premios obtenidos pero quiero hacer una excepción esta vez. Porque son tiempos de negación del pasado inmediato, en donde en nombre de la concordia se persiguen cunas para recién nacidos que nada entienden de revanchas pero sí de necesidades, y donde la semántica política modificó conceptos como conquistas por "pesada herencia". El caso Zamba no es la excepción. El capítulo difícil, duro, intenso que acaba de ganar un Martín Fierro, muestra a Zamba viajando por Europa, donde se encuentra con Ana Frank y cree que juega a las escondidas con una nueva amiga hasta que esta nena le confirma que, lamentablemente para ella, esconderse no se trata de un juego: Zamba y Ana Frank comienzan, entonces, a entender qué son los genocidios. En este capítulo Zamba conoce los genocidios de pueblos hermanos como el judío, el armenio, los pueblos originarios de Guatemala y el sufrido pueblo tutsi de Ruanda. Zamba entiende que para que esto no vuelva a suceder es fundamental la memoria por sobre la negación.
El capítulo se produjo hace un año pero mucho ha sucedido en este periodo eterno de tiempo, porque, como dijo Víctor Jara, "la vida es eterna en cinco minutos". El capítulo fue producido por un Estado que no sólo no negó la cifra de desaparecidos sino que hizo cumplir con honorabilidad el artículo 92, inciso c. de la Ley de Educación Nacional, cuyos contenidos vigentes en el sistema educativo nacional señalan que los hechos ocurridos en la Argentina, entre 1976 y 1983, se encuadran en lo que denomina “terrorismo de Estado”. También fue discutido y pensado sesudamente con el propio ministro de Educación de entonces, el enorme divulgador Alberto Sileoni y el programa Educación y Memoria, equipo que, durante 2016, junto con otros, tuvo que dedicarse no sólo a seguir generando pensamiento sino, además, a resistir con el propio cuerpo la desidia de los despidos gerenciales.
Pienso que los premios no son de las entidades que los entregan, ni siquiera de las que los reciben: un premio es una victoria colectiva. La misma que dio cuenta Claudia, hija de Glayds Castro y Walter Domínguez, desaparecidos por la última dictadura cívico-militar, cuando, al momento de hablar sobre su verdadera identidad con su hija de nueve años, le responde: "Lo sé por Zamba, mamá."
*Jésica Tritten fue la Directora del Polo EDUCAR, desde donde se crearon los canales Paka Paka, Encuentro y DeporTV.
Aunque muchos la conocemos como "la mamá de Zamba".



El capítulo que le ganó a Topa y a Violetta, dos TANQUES de Disney: