miércoles, 15 de marzo de 2017

Al Ritmo de las Cucarachas






Nos dicen cucarachas,
más bien KUKARACHAS,
¡nos gritan en mayúscula!



Nos piden que entreguemos a los nuestros, y nos piden que entreguemos la memoria y la memoria es enorme: en la memoria tenemos a los y las 30.000 pero también como la memoria es amplia, tenemos el recuerdo de una vacación en Mar de Ajó y un par de zapatillas que le compramos al nene.
Nos piden que borremos de un plumazo o que al menos, aceptemos lo que somos: las kukas, los negros, las villeras, los vagos, las trolas, las que por dinero, hasta fornicarían y traerían a una persona más al mundo: sólo por poder beber más.
Sus dedos de uñas pintadas, hermosas, perfectas trataradas en el doctor, nos señalan a nosotros y señalan nuestros celulares, señalan nuestro calzado, señalan nuestra manera de vivir.
Ellos pidieron QUE LA YEGUA DE TOLOSA SE MUERA Y QUE NÉSTOR SE LA LLEVE PORQUE SE LA OLVIDÓ DESPUÉS DE QUE A ÉL LO MATÓ SU HIJO y nosotros "Macri Gato" y nos reímos y cuando marchamos bailamos y cuando hacemos ruido nos hacemos chistes y no nos tomamos muy en serio al enemigo porque sabemos que es un inquilino chiquitito, una suerte de Pettinato de la política, y que mañana va a ser motivo de vergüenza de abrumadoras mayorías como lo es inversamente, motivo de orgullo lo que vivimos aquellos 12 años de fábula.
Bueno: también le decimos chorro, corrupto, delincuente, bobo, nazi, facho y "hambre".

Somos los negros, somos los grasas ¡Pero conchetos también! y esa no la pueden entender, no la cazan, los MarquitosPeñazzzzz de la vida, tan barbita y cara de hacerse el boludo, tan vidrio polarizado y subido electrónico mientras traga saliva y piensa "Me estoy haciendo el boludo pero bueh" como quien le dice "no no, gracias" a un vendedor que ofrece medias cuando uno se toma un café en algún lugar. Esos suavezones, tan ricos, con conciencias de almidón (¡Sintético!).

Y dale que te dale con que digamos si somos o no kirchneristas, con que digamos o no si somos "la rata kirchnerista" pero querido... querida... ¿Por qué será que a todos los que luchan por el bienestar general los llamás kirchneristas?
Me acuerdo de los dosmildieces (?) que si celebrábamos el 25 de Mayo con una escarapela nos preguntaban (interpelaban) si eramos kirchneristas.
¿Por cuá?
Porque terminaste asociando a la cosa patria con nosotros y nosotras.

Si canta el himno es K.
Si defiende trabajadores es K.
Si no se arrodilla con facilidad ante el patrón es K.
Si milita es K.
Si está en un barrio es K.
Si canta el himno es K. (Lo puse dos veces, andá a saber).
Si le interesa la política es K.
Si se queja porque todo es caro es K.
Si hace paro es K.
Si hace una movilización es K.
Si tiene un merendero es K.
Si tiene un comedor es K.

Si te dice que sos un boludo si no le prestás atención a la política es K.

Si tiene barba es K.
Si es gordo es K.
Si es negro es K.
Si es argentino es K.
Si prefiere cosas argentinas es K.
Si defiende los Derechos Humanos es K.
Si defiende a las Malvinas es K.
Si toma Manaos es K.
Si es millonario es K.
Si es pobre es K.
Si es cheto es K.
Si usa Iphone es K.
Si tiene Nike es K.

Y así pero siempre que sea que el himno no se cante en la escuela, que los trabajadores que defienda no sean ellos mismos, si el patrón no es el de quien señala, si hace todo lo que no querés, entonces pasa a ser K.
KUKA.
KAKA.
KEKO.
KIKI.

Si te cae mal es K.

Si queremos que haya cuotas somos K.
Si queremos que Tecnópolis sea lindo somos K.
Si queremos Qunitas somos K.
Si queremos Fútbol en la tele gratis somos K.
Si queremos que se investigue toda la obra pública somos K.
Si queremos que los jueces dejen de ser esos viejos chantas oscuros más que ricos, deliciosos, somos K.
Si queremos compartir un cacho de pan somos K.
Si queremos que al vecino le vaya bien somos K.
Si no odiamos al chino del superchino somos K.
Si no odiamos peruanos, venezolanos, colombianos, paraguayos, uruguayos, bolivianos, somos K.
Si queremos mejores sueldos somos K.

¡Hasta si tenemos calor y prendemos el aire somos K!

Si estuvimos bien en 2015 somos K.
Si fuimos más felices hace un año y medio que hoy, pues es que somos K.
Si tuvimos más plata, eramos K.
Si teníamos trabajo, eramos K.
Si nos fuimos de viaje, fue por K.

Y así hasta el colmo que descansa debajo de sombreros de Señoras con Sombrero.

¿Y sabés qué?
Sí, somos K.
Somos los buenos.
Somos los que nos preocupa la persona que tenemos al lado, el que está al lado de esa persona y 44.000.000 de personas más que están al lado.


Incluso todas esas personas, 
que se creen 
que la K es 
un insulto.

lunes, 13 de marzo de 2017

Danza macabra del Gheto de los Pibes



¡Lobo!...

¡Lobo!...

¡Lobo!...

¡Lobo!...
¡Lobo!...
¡Lobo!...
¡Lobo!...
¡Lobo!...



Si lo que buscás son opiniones formadas acerca de qué fue lo que pasó, no las vas a encontrar acá en forma de opiniones porque voy a tratar de ser lo más objetivo y desnudo relatando los hechos de una jornada que estuvo absolutamente desangelada.

Empieza así.

A las seis de la mañana del sábado con mi mujer nos juntamos con los amigos con los que iríamos en una minivan con capacidad para ocho personas.
Fuimos siete, cuatro mujeres y tres varones.

Arrancamos, clásico, escuchando al Indio y los Redondos en el auto y la ruta al principio se veía lo más abierta y "normal" posible.
Entre que hablábamos, yo me quedaba dormido (había dormido menos de tres horas porque el día anterior habíamos tenido una charla abierta sobre Memoria, Verdad y Justicia en nuestra básica), hacíamos chistes, me armaba mis cigarrillos de tabaco armado y pensábamos lo que sería la jornada hermosa del día, avanzábamos.

La primera parada fue en "algún lugar", no tengo la menor idea de dónde, para poder ir al baño, fumar unos puchos tranquilos y tomar un poco de jugo y comer unas galletitas.
Había autos y camionetas y combis, sí, pero nada fuera de serie.

Seguíamos y la ruta ya estaba algo enquilombada pero nada fuera de serie, podía ser un fin de semana poblado.

Paramos de nuevo en Tapalque, estimo, otra vez, misma rutina, puchos, tomar algo, hacer pis.

Creo que paramos una vez más, por lo menos, compramos unas papas fritas, y seguíamos. Ya había cantitos, autos con trapos, gente de buen humor y feliz.
Sinceramente, muy familiar, con alguna dósis de alguien que me asombraba que siendo las 11 de la mañana, tome por ejemplo, fernet de la clásica botella cortada en un auto más allá, y en la combi de por allá.

Al llegar a Azul, casi seguro era Azul, la situación estaba absolutamente tomada por el concierto.
Filas y filas de combis, autos con trapos, arengas entre autos porque todos estábamos en la misma.

Algunas personas haciendo dedo cabizbajas, motos, y en la ruta algunos que se mandaban más rápido para llegar al mismo lugar que íbamos a llegar.
Algunas ilegalidades como autos por la banquina a toda mostaza, etc.
¿Era medio anarquico el clima?
Sin dudas.
Nos habían pedido enfáticamente que nos cuidemos entre nosotros.


Entre amuletos y talismanes su destino desafió 

si su nariz crecía de tamaño, prometía más. 

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Ya en Olavarría, bajamos del auto dejándolo al costado de la ruta. Ni trapitos, ni seguridad, ni nada. El auto ahí, junto a otras decenas de autos, combis y micros que también se iban dando cuenta que o lo dejábamos ahí ahora o era dejarlo más lejos.
Creíamos que estábamos a unas veinte cuadras del predio donde tocaba el Indio, así que no había drama: es sabido para los que fuimos a otros conciertos del Indio que se camina fuerte.
Mis compañeras y compañeros de la agrupación habían armado una combi y estaban en la zona, pero jamás nos encontramos. Nos tirábamos mensajes, fotos, nos hacíamos chistes crueles entre nosotras y nosotros porque somos así, nos queremos y por eso nos bardeamos y nos bajamos el precio entre nosotros.

¿Les dije que llovía? No. Bueno. Llovía. El pánico en ese momento era por pasarla mal como la pasaron muchos y muchas en Gualeguaychú con el barro y el agua y toda esa historia.
Pillo, creía yo, me había llevado un piloto que tengo desde las viejas lluvias e inundaciones en los barrios, y que también me bancó a medias en la eterna Marcha de la Resistencia donde habló Máximo en Plaza de Mayo. Todo arrugado el piloto, cuando bajamos del auto y me lo puso consideré que estaba siendo una persona muy lógica y previsora y me felicité en voz alta, pavoneando la virtud de "verla de lejos".

Serían las tres de la tarde cuando empezamos a caminar por la ruta, tomábamos alguna lata de cerveza y comíamos algo.
Otra vez al baño, ahí en la ruta frente al lugar donde dejamos el auto.
La estación de servicio tenía una cola que se convirtió en cuarenta de minutos para hacer pis.
Esperamos, hablamos con las personas con las que fuimos de la situación, veíamos a la gente sacar sus parrillas, todos estábamos por demás felices.
Yo, bueno... yo estaba atento.
¿Por qué?
Por eso de "verla de lejos".
Empezamos a caminar siguiendo a la gente.
Todo estaba abierto, grupos de personas grandes por la calle, un pueblo que se reunía en las esquinas a sacarnos fotos, vecinos que miraban asombrados, niños y niñas olavarrienses mirándonos.

Hacíamos comentarios sobre eso y empezamos con uno de los compañeros con los que habíamos ido en el auto a medir a la gente: ese no llega, ese no lo logra, ese ya la quedó.
Gente que se tambaleaba. Para que te des una idea, si fuiste a un boliche: la proporción de "gente fisura" era absolutamente proporcional a lo que se ve a la salida de un baile.
Una persona cada quinientas habría fisuradas, a diferencia de un boliche donde hay una persona fresca y quinientas fisuradas.
El clima seguía siendo familiar más el plus del rock y el reviente contenido de gente eufórica.

En ese momento empecé a sentirme molesto por la exagerada familiaridad: el Indio nos había pedido que nos cuidemos entre nosotros y cuidemos al que teníamos al lado.
También había pedido que no vayamos con chicos: estaba lleno de niños muy pequeños, de tres o cinco años, de algunos años más y muchísimos bebés y carritos. Eso me molestó antes del recital, siempre me molestó, más acá de que lo haya dicho Indio. No se llevan bebés a conciertos de noche. Los bebés de noche tienen que estar en su casa, cagados hasta las orejas, llorando, comiendo, tomando la teta. No en un recital de rock con esos volúmenes, con ese aire viciado, con la proximidad del quilombo, sea cual sea el concierto.

Esa es mi opinión y dije que no vertiría opiniones. Se me hace imposible, perdón.


Su princesita, ¡ay!, se transformó en sapito

y sus minutos de gloria no aparecen.

Así, el fiestero Rey Garufa viaja solo

y vaga con su corazón entre las manos. ¡eh-eh-eh!

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Seguíamos caminando y veíamos que ya habíamos pasado largo las "veinte cuadras" que creíamos que íbamos a patear.
Nos sentamos al lado de un puesto de banderas marginales que vendía, suponíamos, un vecino.
Le preguntamos cuánto faltaba para el predio y nos miró medio riéndose.
Nos dijo que kilómetros.
No le creímos, nos guió y seguimos caminando.
Le preguntamos a otro ñato un par de cuadras más allá: nos dijo que faltaban diez cuadras.
Bien, el primero nos había mentido.
Seguimos caminando.

Diez cuadras después nos dimos cuenta que definitivamente el que vendía las banderas tenía razón.
Llegamos a una zona, ya no llovía hacía horas y el piloto lo tenía al recontra pedo, en el que la gente se empezaba a amontonar para avanzar caminando por la calle y empezaban los puestos de los vecinos. Todo si bien, no improvisado, MUY precario.
Toldos hechos de carpas, cajones, maderas como tablones, carteles escritos a mano.
Los precios variaban de un puesto a otro.
Alcanzamos cierto boulevard donde ya la gente era una marea enorme, música de un puesto a otro a todo volúmen y empezaba la verdadera tensión: tensión para mí.
¿Por qué?
Yo soy claustrofóbico.
No claustrofóbico más o menos.
No es que digo yo que soy claustrofóbico.
Soy claustrofóbico jodido, enfermo.
No puedo subir a ciertos colectivos, no ando en subte.
No cierro la puerta del baño.
Por supuesto ni pienso en ascensores o aviones.
Escribo esto y me corre un frío por los brazos.
Me estoy tratando desde hace un poco menos de un año con una técnica que se llama EMDR que es de reprocesamiento de memorias que pueden haber disparado en su momento esta horrible patología.
Mi psicóloga me dice que voy a estar bien. Vamos a ver.

¿Por qué antes les decía eso de "verla de lejos"?
Porque justamente, vivo en estado de perpetua alerta: cada vez que entro en un lugar me fijo por dónde podría salir llegado el caso, qué vidrio se podría romper, cuál sería mi vía de escape.
Vivo así. Cada día, cada hora.
Entonces mi verla de lejos era empezar a sentir que acá había mucha gente.
Repito: fui a muchísimas "misas". Me aguanto un quilombito de gente, aunque desde que ganó Macri el ahogo es MUCHO MÁS GRANDE Y SE ACTIVA MUY FÁCIL.

Me compro un fernet.
Me saluda un compañero a mi y a mi mujer, alguien con quien no nos habíamos visto nunca en la vida pero nos teníamos en Facebook.
Qué bien.
Camino dos metros, me compro esta remera.


Le digo a mi mujer que es, creo "la mejor remera del mundo".
Detrás tiene la fecha.
La guardamos en la mochila y hey, ¿Dónde está la gente con la que vinimos?
No la vemos por ningún lado.
Miramos a la derecha, a la izquierda.
No están.
Caminamos una cuadra rápido, esquivando gente, puestos.
Nada.
La gente no se repetía, era pedir permiso para ir aquí o ir allá.
Miramos la hora, eran las 19 horas.
¿Les dije que habíamos llegado a las 16 y a esa hora habíamos empezado, muy tranquilos, a caminar?
Bueno,
Eso.


Cuando el granizo golpeó

la campana sonó

despertó sus tristezas, atronando su nidos.
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Ya con la noche a pleno, caminábamos aún más en una marea enorme: yo miraba a los vecinos en las casas, todos o casi todos habían puesto venta de algo y descansaba mi problema en eso.
"Si pasa algo, les pido que por favor me dejen entrar", pensé en voz alta, y es lo que le dije a mi mujer.
Ella me tocaba el brazo y me decía que me quede tranquilo.
No iba a pasar nada.
Yo le pedía que fuéramos siempre por la derecha.

No sé bien por qué.
Pero siempre por la derecha, casi caminando sobre el cordón, siempre ahí.
Ah, sé por qué.
Quedaba a tiro de los puestos.
Pero había puestos de la izquierda también.
No importa.
Vamos siempre por la derecha, ahí descansa mi bocho.
Ahí están los vecinos.
Cualquier cosa les digo a ellos, sé que mi problema es mío, y que no todo el mundo se va a poner alerta.
Y como eran cuadras convencionales de un pueblo bastante lindo y prolijo, en cada esquina yo veía que "cualquier cosa" me metía en una de esas calles.

Sí: yo estaba pensando como si fuéramos 100, 200, 1000 o 10.000.

Me acordaba la última vez que me había agarrado un matete en algo público: no fue en la despedida de CFK sino en un día de la democracia. Teníamos nuestro puesto al costado de la catedral en Plaza de Mayo, había fallado la organización y no había salida. 
Empecé a sentirme agitado en nuestro gazebo donde vendíamos remeras.
Y vino una mujer con un nene de cinco años que tenía claustrofobia.
El nene en shock.
Me puse el traje mental de Batman, agarré al nene a upa y le dije que todo iba a estar bien.
Por adentro me moría.
Al rato la gente desconcentró, no sé cuánto rato y el nene se fue con su mamá.

Seguíamos entonces con mi compañera por las calles de Olavarría y la presión era cada vez más marcada. En las esquinas era un poco desesperante para uno, pero llegaba hasta "la derecha" y todo volvía a su nivel convencional de tensión en un concierto así.


Reparte todo lo que le queda

del "corazón que le-le rompieron".

Hiela su sangre, tartamudea

y traga todos los venenos que lo friegan.



Son babas del diablo
que un mierda quiere mistificar.
Las babas que calman el dolor que atrae la vida.
Son babas del diablo
que enredan a su generación.
Son las que distinguen 
al pez chico del pez grande.


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Entonces llegamos a un lugar donde la gente ya no se movía.
No estaba bueno.
Pero íbamos a seguir: en cualquier otra circunstancia uno se vuelve a su casa.
Si ve un par de borrachos por ahí no se queda ahí.
Si ve mucha gente por ahí uno se va.
Si la gente de pronto se queda quieta por ahí se da vuelta y se va a la casa.
Pero ahí iba a tocar el Indio en un par de horas.
Era una mezcla de devoción, de altura. De hecho social pero más que nada político: nada iba a salir mal. Nada. No nos estábamos odiando entre nosotros y la ausencia total, plena y absoluta de policía, era algo que nos regocijaba: entiendo que muchos y muchas de nosotros y nosotras ahora estemos molestos por eso, pero la policía no entraba en la ecuación. La policía no es amiga nuestra en estos contextos. La policía no tenía que estar. No queremos a la policía ahí por más que después le roguemos que nos defienda. Esto era un pacto social enorme entre todos los que vamos a escuchar a Indio. incluso con el propio Artista. Todo iba a estar bien.
Pero la gente no se movía y yo me ponía inquieto y de pronto vemos que se movía, muy lento pero se movía y lo que hacía era trepar a una loma, como una montañita y luego desaparecían.
Allá vamos. Era una vía de tren, por el único lugar que se podía cruzar.
Ahí vimos el primer cartel en las decenas de kilómetros que habíamos caminado, durante larguísimas horas (ya eran más de las 20); un cartel colgado de un palo de luz que te guiaba para decirte que adelante estaba el predio. Colgado con alambre, impreso en imprenta.
Epa.
Subimos la loma, bajamos la loma y luego de esa loma todo estaba un poco más abierto, más gente caminando por otro lado y entrando por otras calles.
Ahí vemos pequeños grupos (vimos tres grupos, en verdad), de cuatro o cinco muchachos con pecheras amarillas: esos eran parte de la seguridad del show.
Los mirabas y te decían, sin que les preguntes, por dónde entrar.
Les preguntamos "pero tengo puerta cinco" y nos dijeron, "entran todos por la misma".
Escucho a una mujer que le contesta a un pibe que si tiene entrada no se preocupe porque no pedían entrada. Me alarmo fiero.
Seguimos.
Mirá el video así entendés de qué cantidades te estoy hablando y esto fue así durante horas y horas y horas y horas y horas.



Todos confluyendo en un lugar absolutamente oscuro, con árboles.
Nos damos la mano con mi compañera y entramos ahí.
Era una suerte de aventurilla.
Esquivamos en la oscuridad, restos de fuego, brasas.
"Es como un juego de play en el que tenemos que esquivar el fueguito" le digo, sinceramente feliz.
No nos quemamos.
Llegamos a un lugar donde se abría un poco más la cosa y vemos que la puerta 5 y 6 quedaba a la derecha, empezando por la 1 que estaba a la izquierda.
Sí: estaba al revés.
Pero ya en el mapa estaba al revés.
Uno lee de derecha a izquierda una progresión de números.
Mirá:



Eludimos todos los fuegos y vemos una fila de señores con pechera naranja.
No hacían absolutamente nada.
Pasamos al lado de ellos y llegamos a lo que era "la entrada": más o menos una cuadra de ancho, puestitos como los de los molinetes en la cancha, y los tipos te pedían que tengas la entrada en la mano.
Ni se cortaba ni te la pedían ni la leían.
Entramos.

Me toca celebrar eso y le digo a mi compañera que "Qué bien, el Indio está confiando en la gente".
"Esto es un hecho político sin precedentes", le comento.

Estábamos, sí, FELICES.

Luego otra fila de hombres y mujeres de naranja más bien en el medio.
Podíamos ir más para la izquierda o más para la derecha y eludirlos.
Un veterano nos pide revisar la mochila.
La palpa un poco, la abrimos, la mira, nos sonríe muy amablemente y nos dice "Todo bien" y seguimos celebrando la falta de "estado ortiva" o milico.
Yo me había llevado mi tabaco en una bolsita junto al armador de cigarrillos, los papeles para eso y los filtros.
Un compañero me había dicho que me lo podían sacar flasheando que era porro.
Por las dudas entonces, me había comprado unos Philip Morris, cosa aberrante que no fumo hace más de un año y que me parece, hoy, desagradable.
No iba a hacer falta fumar eso, pues.
Vemos el tamaño del lugar y las columnas de sonido.
Estábamos alucinados.
Nuestras caras eran estas:


No nos había tirado para atrás la cantidad de gente.
No nos había tirado para atrás el quilombo de autos.
No nos había tirado para atrás el aviso del Indio de las "fuerzas oscuras".
No nos había tirado para atrás que no haya canas (lo consideramos mejor).
No nos había tirado para atrás la enorme cantidad de bebés.
No nos había tirado para atrás escuchar al intendente del lugar hablar de que vivían 100.000 personas en Olavarría y que irían 150.000 y sabíamos que irían por lo menos 250.000 y que entonces podía colapsar la ciudad, al menos en sus servicios básicos (agua, luz, salud, seguridad).
No nos había tirado para atrás nada.
¿Nos había alertado todo eso?
Seguro.
Pero no nos fuimos, no pensamos en mejor irnos y no pensamos en que era una bomba de tiempo ese lugar. Y si lo pensamos no importa: que toque el Indio.


preso como un animal

(como un animal feroz) 

Así las cosas, la fiera más fiera, ¿dónde está?

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Entonces ya empezaba, pasaditas las diez de la noche, creo, se apagan las luces y empieza a sonar el tema de Star Trek.
Nos miramos con Salomé: estábamos a unos metros de la última columna, estábamos lejos, pero ahí, no se escuchaba nada y no era negociable meternos en el quilombo.

Escuchamos, como si estuviéramos a cuadras del parlante (y eso pasaba), "Damas y Caballeros, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado".
Y empieza la canción.
¿Qué canción?
Ni idea.
La gente corría para adelante y cuando la gente empieza a cantar me doy cuenta que era Barba Azul.
Claro: era el tema que había tenido que cortar o había decidido cortar en el concierto anterior porque le habían tirado cosas.
Hora de la revancha.
Bien.
Igual empezamos a ponernos de malas: no íbamos a ir adelante, y la íbamos a pasar como el culo.
El sonido deficiente en los recitales del Indio es una constante eterna que pensamos, por una vez y con más columnas, que iba a mejorar.
No sucedió.
Todo entonces se convirtió en "vivamos el folklore porque artísticamente acá no va a pasar nada".
Cantamos más que nada con la gente porque no se sentía en el pecho tres carajos (y soy un asiduo concurridor a recitales) y estábamos más bien tranquilos.
Pegado a eso mete Porco Rex.
Ese tema también es una revancha, en la que el Indio canta lo que pasó con los Redondos y caga a palos a Skay. Bah eso creo yo.

El sonido se acomoda un poquito, cambiamos de lugar.
Tres fisuras a los gritos decían "aguante Black Sabbath". Inexplicable.
Más bebés, uno con un saquito de llama. Qué bronca.



¿Puede alguien decirme? 
-¡Me voy a comer tu dolor!- 

y repetirme 

–Te voy a salvar esta noche-


Cambiamos de lugar en medio de "Arca Monster". Apreciación personal, hay algunos temas que le gustan más al Indio que a la mayoría. Arca no es de lo más brutal de toda su carrera solista, entonces tomamos el tema como un descanso.
Pegado viene "Chau Mohicano". Otro tema que no es de lo más maravilloso pero a su vez me remitía a la excelencia del documental "Tsunami", que fue una de las cosas que me hizo volver a esta misa: no iba desde Junín y yo quería celebrar con el Indio.

Y entonces vino Ropa Sucia.
Toda la podredumbre de la exquisita oscuridad de los Redondos latían en esa canción.
Ahí es donde siento que sí, estaba en el concierto.
Lo grito.
Le grito al cielo.
Se me hace un nudo en la garganta.
Para el recital.

El Indio dice "hay gente tirada y la están pisando".
Entonces con mi compañera ya sabíamos que estaba todo absolutamente podrido.
Mucha gente y pisando gente.
Fin.
Chau.
Deberíamos irnos.
Pero no nos vamos.

Vamos un poco más atrás.
La gente chifla.
Empieza a irse algo de gente, no mucha.
"Deben ser vecinos", pensé.
Arranca "Héroe del Whisky" y pensamos que era una locura meter semejante tema al palo si había quilombo.
Para de nuevo, habla de nuevo, le digo a mi compañera que se iba a pudrir todo.

Vuelve con "Etiqueta Negra" y cómo decirlo... sonaba SOMBRÍA. La voz del Indio con una oscuridad espeluznante. La banda apagada. La gente desangelada.

Otra pausa.
Las luces que se prendían, se apagaban.
"Este suspende y la ciudad la destruyen", le digo a mi compañera.
"No puede volver a tocar, no hay lugar, no estamos listos, somos un pueblo de mierda", decíamos.

Vuelve al ratito con "Babas del Diablo". Ya no le presto atención al concierto.
Nos vamos aún más atrás.
Toca "A los pájaros", y sigue saliendo gente y más gente.

Mete "Había una vez", y me siento de nuevo en el concierto y levantamos los puños haciendo la revolución con una canción de amor.
Van más temas, entra "Buscapina", y llega "Esa Estrella era Mi Lujo".
No canta la estrofa final y creo que ahí, dice eso de que no tiene más ganas de tocar.

Más pausa, pausa larga.
Sale un tipo a decir que paren un poco de empujar, titubea, suena desesperado, parece que hubiera empezado a decir algo que no termina de decir pero parecía que la cosa anterior era grave.
Ahí estábamos seguros que no seguía.
Hacía frío, la gente seguía saliendo, veo a un hombre con un perro con su correa paseando por el recital.

Otra persona en otro lugar dice "Toca Black Sabbath".

Toca "Todo Preso es Político" y me olvido de todos los problemas, agarro a mi compañera y quiero correr para adelante como un loco perdido, ella me frena y tiene razón.
La canto, la bailo, espero que nombre a Milagro Sala, no lo hace.
Creo que ahí hace la alocución de las Abuelas y de la imputabilidad.

Llega "Flight 956" y me parece que a ese le pegaría "Juguetes Perdidos" más "Jijiji" y "la sorpresa final" que una gente me había dicho que pasaría y era eso de no terminar con "Jijiji".

Pero no.
Mete "Todos a los botes", un par de temas más que ya no recuerdo, "To Beef", y el Charro Chino.
El recital había vuelto a su caos normal, el esperable, el Indio seguía cantando.

Toca "Nuestro Amo Juega al Esclavo" y entonces sí, me parece una locura que toque semejante pólvora en semejante ambiente pero eso no quita que la baile como un mono famélico y aguante el rocanrol.

Antes de meter "Jijiji" tira unas frases de manual, frías, y arranca la canción.
Ya estábamos nosotros bastante atrás, podíamos ver la puerta y ver cómo se iba la gente: un cuarto, por lo menos, de la totalidad que había entrado ya se había ido.
Había gente arriba de los baños por todos lados.
Otro montón de gente sobre un terraplén fuera del predio que estaba todo cerrado con maderas precarias.
Nos molestamos con nuestra compañera porque cómo te vas a ir en "Jijiji", no respetan al artista, a la gente le importa decir que vino y nada más, es el momento más alto del concierto, etc.
La pega con "Mi Perro Dinamita", termina el recital, no habla más nadie, el Indio no saluda, no anuncia ni que no vuelve a tocar ni que vuelve a tocar, no ponen la canción instrumental, se prenden las luces y empezamos a salir.
Apuramos el paso, cruzamos la "entrada" y llegamos a una calle.

¡Porque éste es su rock'n roll!

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Le digo a mi compañera, mi mujer, que no estábamos en el mismo lugar por donde habíamos salido.
Creemos que es en la otra cuadra.
Avanzamos.
Llegamos a una cuadra y vemos una casa en una esquina con rejas, vacía y cerrada, y otra casa al lado con gente detrás de la reja, una familia de tres chicas y una señora y un muchacho con remera del Indio, mirando todo.
Pasamos por ahí, llegamos a la esquina y uno, que la "ve de lejos", se alerta al mango. Veo que la gente a veinte metros se empieza a detener.
Agarro fuerte a mi compañera y le digo que volvamos.
Empiezo a caminar para el otro lado, me cruzo en el quilombo con un compañero de laburo, sigo caminando y miro para adelante que pasa lo mismo: la muchedumbre se detiene.
Estamos en la puerta de la casa donde está esta familia detrás de la reja.
Me subo a la reja mientras la gente empieza a apretar.
Mi compañera se da cuenta que estoy empezando a tener un ataque.
En escasos segundos (cinco, diez segundos) la presión es enorme. Le digo a la gente de la casa que tengo este problema.
Me ofrecen pasar del otro lado de la reja.
Le digo que no, salvo que me sienta realmente mal.
Miro para un lado, no llego a ver dónde termina la gente.
Miro al otro, tampoco.
Empieza a apretar la gente y me parece que vamos a tirar la reja donde estamos.
Mi compañera me pide que pase del otro lado.
Le digo que todavía no.
Un hombre al lado mío estira la mano y dice "Tengo un ataque de pánico". Lo agarro de la mano, era un hombre grande.
Me agarra, me suelta, se baja. Lo pierdo.
Siento que se viene el ataque y me empiezan a temblar las manos.
Ayudo a las vecinas a cortar una bandera que tenían en el frente y que al estar atado a la reja y todos colgarse podía generar un quilombo. La sacamos.
Paso del otro lado de la reja.
En la casa del al lado la gente empieza a entrar saltando.
La dueña de la casa donde estoy yo empieza a gritarle a la gente que no hagan eso, que ahí vive una abuela.
La gente empieza a trepar el techo de tejas de esa casa.
Mi compañera me da medio ansiolítico, cosa que hago por segunda vez en mi vida y espero que última.
Una de las chicas de la casa me da agua.
Me lo tomo.
Me prendo un pucho común, un Philip,  hace un año y algo que no fumo, me tiembla una mano.
Cae de la reja del costado una mujer con un nene. Me acerco, la quiero ayudar a levantarse.
El nene con cara de terror. La mujer llorando me dice "Soy la peor madre", le digo que no, que se quede tranquila, abrazo al nene, le digo que todo va a estar bien.
Pasa mi mujer por la reja.
Cae gente desde el techo de la otra casa, una chica se estrella de culo contra el piso y se desmaya.
Va mi compañera y con otra chica se la llevan para el patio de la casa y la reaniman.
Mi mujer la abraza, la saca del pánico.
Me doy vuelta y empieza a entrar gente a chorros por la reja.
Me subo arriba de una mesa para ver el panorama y veo que un grupo de personas que entraba a la casa de al lado se agarraba de un precario caño de luz.
Le empiezo a gritar que no se agarre de eso.
Gente le grita "¡Vas a cortar la luz!", otros insultan porque ese no es el problema sino que se quede pegado el tipo y que encima corte el cable y deje pegados a todos los que están abajo.
Empiezo a evitar que siga entrando gente: adonde estábamos era un lugar sin salida entonces empiezo a ayudar a mujeres con niños, o desmayados o gente desesperada para que pase.
Hablo con la dueña del lugar que se ve sobrepasada, y empiezan a empujar el portón de madera del lugar.
"Esto es Walking Dead", pienso.
Por primera vez en toda la secuencia tomo conciencia de que si entra TODA la gente a ese patio, nos morimos. De verdad lo pienso. Pierdo a mi compañera, voy hasta el fondo del patio y la veo ayudando a otras chicas desmayadas.
Me vuelvo, subo a la mesa para mirar y veo que a lo lejos, a la derecha desde donde miraba yo pero no a la izquierda, se empieza a mover la gente.
Empiezo a gritar que es para ese lado, la gente deja de empujar para uno de los lados.
Le sigo gritando a la gente que se agarra de un cable.

La gente rompe el portón y entra al patio de la casa y todo se desmadra.
Pienso que se terminó todo. Tratamos de cerrar el portón y la gente está en todos los techos alrededor de todas las casas y caen de los techos y ayudo a la gente que se tira a amortiguar el impacto agarrándolos del culo cuando caen.
La familia de la casa logra cerrar el portón de madera, entran sillas de ruedas, gente en muletas.
La dueña de la casa corre hasta donde estoy yo, se sube a la mesa enojadísima y yo pienso que va a insultar a alguien pero le grita a la multitud: "¿HAY ALGUNA EMBARAZADA? ¿HAY CHICOS? ¡VENGAN ACÁ!", y me pregunto, no sé si en ese momento, si esa mujer se daba cuenta de su propia enormidad. De lo que estaba haciendo.
Sus hijas o nietas le cargaban agua a la gente que aplastada contra la reja que jamás se venció pedían desesperadas. Mi mujer, yo y cuatro o cinco personas más que habíamos pasado la reja ayudábamos como podíamos.
Mirian se llamaba la señora dueña de casa.
Esa mujer salvó vidas y quizás no lo sepa.


Así es este amor

(no televisión).

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A lo lejos, dentro del predio, veo que queda una cantidad de gente descomunal.
Y entonces algo pasó, porque la gente empezó a circular más rápido.
No sé si había o no vallas, no sé si había o no mucha gente o qué había pasado durante esas casi dos horas que estuvimos atrapados pero todo se empezaba a normalizar.

Terminamos de dar una mano, de decirle a la gente que estaba en los techos de otras casas detrás que ya se podía caminar, que bajen y la gente iba avanzando.

No era un todos contra todos, no había insultos, no había peleas.
La gente no quería quilombos.
No había fisuras, no había violencia.
Todos querían terminar bien la fiesta, nada más y no había podido pasar.
Saludamos a la señora, a su familia, una vez que quedó vacío el lugar y salimos.
Empezamos a caminar y a tratar de mandar mensajes para avisar que estábamos yendo al auto.
A las veinte cuadras, treinta, otra vez embotellamiento de gente.
Le digo a mi compañera que vayamos para atrás porque otra así y me explotaba el cerebro.
Esperamos unos minutos, se abre de nuevo, me acerco a un policía (el primero de la jornada) y le digo "Está todo vallado allá" por el lugar hacia el que avanzábamos. "Qué bárbaro", me dice.
Una veintena de policías contra una pared se miraban entre sí. No tenían ni casco, ni nada, eran, se ve, de Olavarría y no tenían la más puta idea de qué hacer.
Decenas de chicos se acercaban a la camioneta de la policía y preguntaban cómo salir.
Entonces me llega el primer mensaje de gente que no estaba en el recital, preguntándome si estábamos todos bien.
Llega uno.
Llega otro.
Llegan seis mensajes cuando el celular agarra señal y algunas llamadas perdidas.
Aviso que nosotros sí, pregunto por qué y me contestan:
"Hay 17 muertos".
"Hay 11 muertos".
"Hay menores muertos".
"Hay 2 muertos".


¡Ya llegan! ¡Hambrientos!

Desde siempre nos conocemos...


Armo una cadena con los compañeros y compañeras de la agrupación para ver si todos estaban bien.
A lo largo de las horas vamos confirmando que todos y todas iban llegando a la combi.
Con mi compañera caminamos el camino de vuelta destrozados de pena y sabiendo que la enorme mayoría ni sabía que había pasado algo fulero.
Vimos a un par de personas que recibían los mismos mensajes que nosotros.
No vimos peleas, no vimos quilombo, no vimos fisuras feo salvo el clásico borrachín que la quedó en todos los kilómetros de vuelta.
No vimos Cruz Roja (nunca), no vimos más polis que esos ahí al pedo. Tampoco queríamos polis.
No vimos ambulancias.
No vimos al Estado.

Y caminamos y caminamos súper cansados, mi cerebro hecho puré de todo.
Encontramos el auto en la oscuridad con las largas caravanas de autos que volvían, subimos, nos contamos cómo lo vivimos y nos quedamos dormidos.


Tu diablo peor

(el diablo que reza)

va a pesar su cola

en Cyberbabel.

Danza macabra del Gheto de los Pibes

sexy, sexy, sexy demás.

viernes, 3 de marzo de 2017

La felicidad es nuestra arma de construcción masiva




¿Qué hacés si te pasa que tu máxima adversaria política es una persona que suma a su base tres puntos (lo que tiene en total Stolbizer), durante enero, sin hacer mucho más que algunas reuniones?
Pegás donde más duele.

¿Meterías presa a Cristina, sabiendo que la gente deja lo que está haciendo en todos los puntos del país y te arma marchas en cada esquina y más en Capital?
¿Estás dispuesto a pegarle a millones, meter presos a cientos de miles?
¿A cuántos te creés que podés matar por defender la inocencia y la alegría?




¿Qué hacés si no podés meter preso a un diputado?
¿Y qué hacés si no lo podés meter preso porque simplemente, no es culpable?
¿Y si encima te acordás que tiene fueros?
Vaya problema.

¿Cómo hacés para pegarle donde más duele a la persona que sabés que te gana una elección de punta a punta y por muchísimos puntos?
Te metés con su hija.
La más chica.
La que es mujer.
La que hace cine.
La que lucha por las demás mujeres desde sus espacios.
La piba.
La madre de una beba.

La hija de Néstor.
La hija de tu adversaria.





Porque buscás un acto de locura, un error, una desesperación, algo que muestre lo que no puede aparecer en la realidad porque no es cierto.
Algo que rompa toda lógica: porque con todos los medios en contra, con toda la policía en contra, con todos los periodistitas en contra, con toda la justicia adornadísima y apretada como nunca en la historia, con toda la policía en contra de esa persona, no podés encontrar nada.
Y nada es nada.
Esperás que una ley quiebre a personas que no dicen nada, porque no tienen nada que decir.
Y te desespera, gobierno polenta, te recontra desespera.
Porque no sabés lo que es el amor.
No tenés la más pálida idea de qué se siente cuando alguien te quiere.
Y menos cuando decenas de millones te aman, te agradecen y otros tantos y tantas se dieron cuenta que fueron injustos con esa persona, tu adversaria, que crece y crece y crece y se hace enorme como el tiempo perdido.

Y hacés lo que te sale como te sale (o como te indican):
Un gesto rastrero.
Una patada de atrás.
Una trampa disfrazada de cosa legal.

Y como sabés que la felicidad es nuestra arma de construcción masiva, tratás de ponernos tristes.
De quebrarnos.
De hacernos enojar.
De hacernos tontos.
De que no veamos lo que estamos sufriendo: no importa a quién hayamos votado, estamos peor que antes de diciembre de 2015.
Porque se agotó tu discurso mentiroso de la herencia.
Porque se agotó la mentira del país que recibiste "quebrado", porque lo quebraste vos.
Porque pedís guita a lo loco y la gente no la ve pasar ni de lejos.
Porque la plata no alcanza.
Porque en todo el mundo te señalan y no para decirte que sos buen muchacho.
Y porque la gente, simplemente, no te quiere.
Ojo, hay un grupo importante de gente que te va a soportar, que incluso te puede llegar a decir que "no aflojes" y en ese "no alfojes" es que te piden que no aflojes en la única "lucha"  que podés sostener con cierto éxito: tu combate obsesivo por tratar de meter preso o presa a alguien cuyo apellido empiece con K. En eso no aflojás. Nunca. Porque fuiste pillo al contratar a un extranjero que te escribió todo lo que tenés que hacer, decir y pensar. Y entonces le dijiste a un montón de gente cómo tiene que hacer, decir y pensar.
Pero jamás, nunca, nadie, pudo enseñarle a la gente a sentir: eso te sucede, eso es algo que te pasa, eso no se inventa, no se crea, no se compra, nace en el pie, estalla en el pecho, y se queda para siempre en la memoria.




Tu saqueo, Mister Polenta, va a durar cuatro años, por eso no te preocupes.
Pero tampoco dudes un instante en que la libertad es nuestra.
La libertad es nuestro deseo.
La libertad es nuestro pacto de amor eterno con lo que queremos para ser felices.
La libertad de decir lo que queramos, de caminar donde queramos, de votar a quien queramos, de manifestarnos en paz y con una sonrisa que te aterra y atormenta, en cada calle, en cada esquina, ahora y siempre porque nuestra memoria, nuestra pasión, y la de millones y millones son parte de nuestra historia, una historia en la que vos vas a quedar como un oscuro presidente democrático muy pequeño.

Y lo que menos quiere, es que pisemos sin el suelo.
Que volemos.
Que seamos una masa despierta hermosa y sonriente.
Feliz.

¿Qué vamos a hacer para homenajear a Cristina, para decirle gracias, y a sabiendas de que ella nos pidió que no hace falta que la vayamos a bancar el martes 7?
Vamos a ir el lunes 6 a Comodoro Py.
A bancar a Florencia.
Y a bancar a Máximo.

A bancar y a darles nuestro apoyo, en paz y felices, a los hijos de Néstor y Cristina.

El lunes 6 desde las 8 de la mañana declaran ella y declara él.
Y terminamos nuestra hermosa fiesta de la libertad, celebrando la misma, acompañando desde las 10 a las docentes y docentes porque por más que el oscuro polenta diga que no hace falta defender a Baradel, tenemos que defender a los maestros porque así defendemos a los y las que van a hacer un país mucho mejor que el nuestro, con muchas más Cristinas y muchos más Néstor.
FELICES.
TODOS Y TODAS.


El martes a la plaza.
El miércoles paran las mujeres.
Y nos vamos preparando para el 24 de marzo que tenemos que hacer historia.

Pero atención, que la historia no se hace sola, que la historia no es una casualidad.

La historia te pide a gritos.
La historia te reclama ahora que pagues toda tu felicidad.

No hay más tiempo.
Y no hace falta que nadie te diga ni lo que tenés que hacer, ni lo que no tenés que hacer.

¿Vas a dejar que los y las demás vivan tu vida?
La vuelta empezó el 10 de diciembre de 2015.
¿Qué te pide el pecho?
Bancar a Cristina es bancar a sus hijos.
Bancar a Cristina es bancar a los tuyos.



martes, 21 de febrero de 2017

7 de marzo

1- El gobierno hace todo mal.

2- La gente tiene hambre.

3- La gente se queda sin trabajo.

4- La CGT amaga un paro.

5- El gobierno tira unos pesos.

6- La gente sigue mal.

7- La CGT anuncia una marcha para el 7 de marzo.

8- El gobierno cita a Cristina el 7 de marzo para generar quilombo.

9- La gente sigue mal.

10- Nos peleamos para ver a qué marcha vamos.
Gana el gobierno.

11- La gente sigue mal.

¿Qué hacer?
Ir a Comodoro Py y cuando termina, desde ahí, a Plaza de Mayo.

Simple.
Ganamos nosotros.



¿DE VERDAD ALGUIEN TIENE QUE ESCRIBIR ESTO?

viernes, 3 de febrero de 2017

La Posverdad (o la mentira)

Se ha puesto de moda el término "posverdad" que en realidad es un término elegante para llamar a la mentira.
Vemos en wikipedia, y el "678" del último párrafo es una deliciosa y comédica casualidad.



ÑAÑAÑA usaste wikipedia. Sí. ¿O vos desempolvás enciclopedias?
Luego escuchamos a todo el mundo hablando de "posverdad" para referirse a cierta "nueva era" y hablar de Trump, de Macri, de la mar en tanque y otras cosas.
¿Cómo lo llama Trump? Alternative Facts. ¿Qué significa? Hechos alternativos.
Como si hubiera hechos y hechos, verdades y verdades, posverdades y posverdades, y mentiras y mentiras.

A ciencia cierta (?) hay hechos, verdades y mentiras.

Vemos hoy en un torbellino rico en las redes que:


Y enseguida todos nos frotamos los celulares porque fue tan pero tan torpe el presidente de usar un auto de un banco para mover dólares en bolsos de cuero.
Por favor. Qué alegría. Ladies und Gentlemens, lo tenemos.

Al rato vemos que:


Y entonces caso cerrado.

Porque "no somos lo mismo". No, claro que no. Por ejemplo:

1- Ellos instalan "verdades relativas" como decía Néstor y luego retomaba Aníbal Fernández y nosotros no.
2- Ellos son gobierno y nosotros no.
3- Ellos no desmienten nada y ninguna de sus mentiras y entonces, atención, al no desmentir (ellos los malos, ellos el gobierno, ellos los medios), la verdad sigue latente.

¿A qué llamamos verdad?
No nos vamos a poner filosóficos: tenemos a Z con su apellido más complejo que el de Iván El Periodista que nombra a su programa "Mentira la verdad" y nos cuenta sobre este tipo de cosas.
Pero de nuevo, ¿Qué es la verdad?
Hay un montón de gente que dejó de votar al gobierno anterior porque su verdad, construcción mediante, era determinada cosa. Incluso gente que no se considera politizada, pero es gente que vota porque un medio le construyó su personalidad, su realidad. Hablan todos los días con el señor pelado de traje de la tele que les dice tal cosa.

Pero a veces esa verdad, es una verdad que para tomar un caso, incluía elementos. Por ejemplo el caso Nisman.

Los elementos o la receta:

1 fiscal que denuncia a la presidenta
1 fiscal que aparece muerto un día antes de su declaración
1 multimedios diciendo que al fiscal lo mató la presidenta

Un resultado:

1 grupo grande de personas considerando que eso es cierto
1 elección perdida
1 muerte, suicidio u homicidio que perjudica única y exclusivamente a quien perdió esa elección


Pero nosotros rápidamente salimos a desmentir que haya algo raro en lo de los bolsos aún cuando tenemos esta receta:

1 auto con el nombre del banco donde tiene cuenta el presidente
1 helicóptero del estado llevando bolsos
2 bolsos
1 grupo de personas que considera que hay gato encerrado, o dinero lavado

Desde el aeropuerto responden que nada que ver, que no es así.
Pero tenemos los elementos, la receta y al grupo de personas.

Velozmente desmentimos.
¿Qué desmentimos?
De verdad, repito:
¿Qué desmentimos?

A- Que el auto ese sea expresamente un vehículo para lavar dinero.
B- Que adentro de los dos bolsos haya dinero mal habido.

¿Eso desmentimos?
Pues bien.
Tenemos este otro elemento en la coctelera:



Efectivamente, el presidente tiene dinero en las Bahamas del banco que plotea al auto que lleva los bolsos que mueve la familia presidencial en un vuelo privado y sin control aduanero o fiscal alguno.

Puede ser que en el bolso había Grappamiel, como puede ser que en los bolsos había ropa, como puede ser que en los bolsos había dinero mal habido, como puede ser que en los bolsos había chinchulines.

Ahora pregunto de nuevo:
¿Qué habíamos desmentido?

Posverdad para todos y todos.

EDITADO:

A las 19:18 La Nación sube esta nota.



miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Cristina 2017?




Navarro anoche, en su segundo programa luego de la vuelta (?) aseguró que Cristina sería candidata en 2017 para la felicidad de muchos y muchas, para el terror de unos cuantos y para la noticia de todos y todas.

Pero en verdad ¿dijo lo que dijo?
Veamos:



Desgranado:

"Es casi una certidumbre en el gabinete" (de Macri).

"Todos los asesores le aseguran que Cristina va a ser candidata por la provincia de Buenos Aires" (asesores de Macri).

"Las encuestas la dan ganadora a Cristina Fernández".

"Los intendentes están llamando a Cristina para decirle que la van a acompañar".

"La posibilidad de una interna está en duda porque no aparece Randazzo". (?)

"En el entorno de Cristina Fernández, la gente más cercana, cercanísima y no quiero dar nombres, que cuando se fue Cristina dijeron que no volvería a ser candidata. Que hace tres meses decían no sabemos si va a ser candidata. Hoy por primera vez, gente cercanísima a Cristina Fernández dice CRISTINA VA A SER CANDIDATA EN OCTUBRE".

"¿Es una sorpresa? ¿Es una primicia? Cristina no lo va a decir ahora, sin embargo, me decía gente DE EL ENTORNO, claramente Cristina está en campaña".

"Me decían ¿Vos encontrás algún político que esté moviendo las redes sociales como las mueve Cristina Fernández?".

"Cristina Fernández está en campaña todos los días, me dicen. Y se está hablando de una Cristina Fernández que cuando vuelve se queda en Buenos Aires hasta octubre".

"Y se está hablando de actos como solo puede hacer Cristina Fernández porque no hay otro político con esa capacidad de convocatoria".

"Las presiones en los próximos días van a ser enormes a partir de esta CERTIDUMBRE de que Cristina Fernández va a ser candidata".

"CRISTINA PIENSA, CRISTINA PIENSA QUE SI HOY ESTÁ ARRIBA EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES (...) y ya se está viendo que esa campaña (contra Cristina) ya tiene fatiga y la gente se cansó, CRISTINA PIENSA que la diferencia va a ser aún mayor que la que tiene por estos días".

"Mirá la cantidad de twits que está escribiendo Cristina solamente en enero opinando sobre cada una de las cosas que hace Mauricio Macri".

"Esto, más allá de que Cristina lo haga como un aporte a la sociedad, a la política o a la economía, ES hoy en la nueva política en el mundo... CAMPAÑA".

"Fíjese la producción cuántos seguidores tiene, pero tiene muchísimos. Es decir, antes la política era llenar un estadio y juntar treinta, cuarenta, cincuenta mil personas. Hoy buena parte de la política es esto".

"Cuatro millones setecientos mil seguidores en twitter tiene Cristina. Nadie, no hay ningún política en Argentina que haya emitido esta cantidad de twits durante el mes de enero".

"¿Qué dice la gente cercana a Cristina Fernández de Kirchner? Obviamente que se está involucrando. Esto claramente es campaña".

"Recién ahora la gente de Mauricio Macri que es experta en redes sociales se da cuenta y dice "pero che, esta mujer opina todos los días".

"NO SOLO OPINA TODOS LOS DÍAS SINO QUE TIENE UN EQUIPO QUE LA ASESORA PARA OPINAR SOBRE LOS TEMAS QUE NO SON LA ESPECIALIDAD DE CRISTINA FERNÁNDEZ".

"Es decir, Cristina Fernández está trabajando todos los días como pocos políticos en Argentina".

"La mayoría de los políticos en Argentina en enero se fueron de vacaciones y no opinaron sobre nada en un mes donde se fue el ministro de economía, donde se fue Carlos Melconián. Donde pasaron cosas importantísimas y no opinaron. Es decir: ¿Quién está en campaña en la Argentina? ¡CRISTINA FERNÁNDEZ!".

"Y esa certidumbre del gobierno de que va a tener que enfrentar en la provincia de Buenos Aires, todo el peso y el volumen político de Cristina Fernández, es lo que hace que se muevan de manera desesperada y que estén emitiendo este nivel de ataque mediático y de ataque judicial que aparentemente DICEN LOS CONSULTORES y uno no puede confiar mucho en las encuestas, pero si por lo menos en la tendencia de las encuestas, que ha logrado un hartazgo que haya hecho que Cristina Fernández que había caído en un momento a una imagen de un 25, 27%, esté hoy con una intención de voto que te voy a mostrar en un ratito, que esté por arriba de todos los políticos que pueden presentarse en la provincia de Buenos Aires".

"Tiene dos millones ochocientos mil seguidores en Facebook. (...) Esta emisión sistemática de mensajes, es de una persona que está en campaña".

"¿Por qué te estoy leyendo estos mensajes de Facebook? Porque en el entorno de Cristina, LA GENTE MÁS CERCANA DE CRISTINA, la gente que jamás había dicho

"Cristina va a ser candidata", cuando vos le preguntás "bueno, va a ser candidata, y cuándo va a hacer campaña", te dice "¿Cómo? ¿Y esto qué es", yo digo "Bueno, es una opinión, está preocupada", "Si, bueno, está bien. Pero es campaña"".

"Hoy parece que juega, ¿No?".

Luego de eso, muestra las encuestas donde Cristina ganaría por dos puntos, un poco más de certero análisis y a otra cosa.

Mi opinión:

1- Nada de lo dicho en el programa demuestra ni que vaya ser ni que no vaya a ser candidata.

2- "El Entorno" es lo mismo que "Altas Fuentes". Hellen Torno no es una persona.

3- Cristina puede ser como puede no ser candidata.

4- Si Cristina fuera candidata estaríamos todos muy contentos, con o sin razón.

5- Un piso de 30% es positivo para una elección legislativa. Pero no para Cristina. Para Cristina tener un 30% implica un 70% que no te votó en una maniquea visión odiosa de la realidad. Y Cristina fue el 54% y "el proyecto" fue 49%.

6- En una legislativa importa el piso y no el techo, a diferencia de una presidencial donde importa el techo y no el piso. Pero Cristina no es cualquiera y el techo que tenemos como movimiento hoy por hoy no está muy lejos del piso.

7- Si Cristina acompaña a casi cualquier candidato sin ser ella candidata, el piso es más o menos el mismo, mezcla de kirchnerismo con antimacrismo más voto castigo tan usual en una elección de medio término.

8- La ensalada de declaraciones, retornos simbólicos del pejotismo rancio y el pejotismo fresco, las uniones y desuniones, hacen pensar que sería apresurado ya no que Cristina se lance, sino que los medios lo instalen.

9- Si mucha gente de buena fe se emocionó creyendo que la propia Cristina aseguró que sería candidata y luego tienen que militar a Felipe Solá, Randazzo, Scioli o cualquier otro candidato (muchos compañeros nacieron en La Plata, y compañeras también), se van a sentir estafados, descorazonados y tristes embarcados en una campaña irónica por segunda vez en los últimos cinco años. Y me refiero a los megakirchneristas ultra paladar negro super almalimpia.

10- Yo quisiera que todo sea cierto. Pero Cristina puede decidir no jugar porque tácticamente sea un error, porque estratégicamente no sea el momento o porque no tenga ganas.

11- Que Cristina tuitée y use sus redes para comunicar no es novedad para muchos: siempre fue una militante y nunca lo va a hacer por algún otro motivo que no sea estar cerca del pueblo.

12- Plantear que habla nada más que porque está en campaña roza lo gorila.

13- Al kirchnerismo se le dijo durante los doce años, cada año, cada mes, que las cosas que hacíamos eran por campaña. Incluso la recuperación de nietos. Eso es un gobierno presente y cercano. Eso se llama peronismo.

14- Absolutamente no está confirmado que Cristina sea candidata a nada.

15- Absolutamente no está confirmado que Cristina no sea candidata.

16- El "Frente de Agrupaciones Peronistas" es un sello de goma gigantesco que nadie de una agrupación peronista puede considerar con seriedad. Mucho menos a Marcelo Puella, viejo saltimbanqui de la "política" entre comillas.

17- ¿Roberto Navarro miente? Para nada, es un periodista. Y dice lo que considera cierto. Es cierto que Cristina está hiper activa. Es cierto que Cristina mide bien. Es cierto que Macri está destrozando al país. Es cierto que Macri nos toma por boludos. Es cierto que alguien le dijo a Navarro que Cristina sería candidata. Es cierto que Navarro explica las cosas como ninguno. Es cierto que Roberto Navarro cree en Cristina. Es cierto que Navarro está de nuestro lado de la vida, aunque muchos y muchas consideren que es massista por llevar a personajes del Frente Renovador. No quiero romperle el corazón a nadie, pero un frente bien bien bien bien inclusivo incluye a mucha gente de ahí, como Alberto Fernández o Felipe Solá.


Todo sigue más o menos igual.
Y hay que ser pacientes para no ser impacientes, ya que en la torpeza podemos romper los juguetes.


miércoles, 28 de diciembre de 2016

lo que se puede hacer mejor


Podemos dejar de ponernos de foto de portada una foto de nuestra cara: no suma ni un voto.
Podemos dejar de pensar que las redes son para publicar boludeces y que "la política pasa por otro lado".
Podemos dejar de pensar que la política son las redes y que "la rosca no sirve".
Podemos dejar de pensar que no sacarse una foto haciendo algo militante, es "mejor" que sacársela: no se trata de tu ombliguito abrigado y falsohumilde, sino de que otros vean que los que somos kirchneristas somos buenos, no somos ladrones, no somos garcas y hacemos las cosas de verdad.
Podemos ser buenos, no ladrones, no garcas y hacer las cosas de verdad.
Podemos trabajar el triple y pensar que todo es política, todo es político, y todo tiene que ver con todo y vivir y morir y nacer y dormir así todo el tiempo porque hay elecciones.
Podemos dejar de tirar tiros por elevación: "Hay gente que" para referirnos a contactos que tenemos en nuestras redes, o a personas que sabemos que nos están escuchando cuando hablamos en el recinto o en la tele, y así como esa gente sabe y vos sabés, el tiro por elevación te baja los pantaloncitos y te deja en culito.
Mucho mejor o mucho peor es cuando escribimos algo a personas que ni nos leen: fantasmas peleándole al viento.

Podemos dejar de escondernos.
Podemos volver a los barrios: mostrar que durante nuestro gobierno actuábamos de determinado modo y el Gobierno de determinado otro ante una emergencia, pero sin ir a esos lugares, es de marmota y te demuestra como una lacra de la politiquería.
Podemos no dejar de pedir por la libertad a Milagro Sala, en todos lados, desde nuestras redes hasta la calle pasando por acciones y charlas con el vendedor de diarios gorila, gordo y pelotudo.
Podemos ir a todas las marchas que haya.
Podemos ir a los actos y marchas sin nuestras banderas que le molestan incluso a quienes votan a Cristina y podemos ser más inteligentes para ampliar las bases y no ser sectarios y excluyentes de una puta jodida y perra vez entender que no estamos disputando más cariño ni más nada con nadie porque a todo el mundo le importa tres pelotas nuestra bandera gigantesca colgando de un árbol o en miles de tacuaras sean de plástico o no, sean retráctiles o no o sean de caña.

Podemos contar de todo en las redes pero necesita imperiosamente un correlato en la realidad.
Podemos hacer de todo en el territorio pero necesita imperiosamente un correlato en las redes.
Cuando escribís algo en una red te leen todos, se animan a comentar unos pocos y de ese todos y todas que te leen, hay quienes están de acuerdo y hay quienes no, y hay personas que te van a odiar y hay personas que te van a querer. Pero en el medio hay personas a las que les vas a haber generado una duda y cuando generaste una duda, estás mucho más cerca de lo que necesitamos en 2017: votos.
Podemos dejar de presentar proyectos que no le importan a nadie o proyectos que no se entienden, traducirlos, explicarlos y si no sirven, no presentarlos.
Podemos trabajar el triple y revisar siempre quién está yendo a ambas cámaras y quién no va nunca: revisá y vas a ver.
Podemos sumarnos a una agrupación.
Podemos irnos de la agrupación en la que estamos e ir a buscar a alguien que no se dedique a quedarse sentado diciendo la vida me engañó.
Podemos decirle a nuestros referentes que están equivocados.
Podemos sacudir el mundo, conquistarlo y hacerlo nuestro.
Podemos decirle a Cristina que está equivocada.
Podemos considerar que lo que hacen los nuestros está mal.
Podemos discutir en cualquier lado, sea en las redes, sea en las básicas, sea en los barrios, sea en la calle.
Podemos mostrarle a la gente cómo le mienten en la cara todo el tiempo, incluso esos periodistas y esas periodistas que se hacen las buenitas, blancas y puras.

Podemos dejar de decir "Pero kumpa, esto se discute en una básica o le hacemos el juego a la derecha". La derecha nos gobierna como quiere, basta de ostracismo.
Podemos y debemos discutir: no sirve que cuentes en todos lados que escuchaste que tal persona dijo tal cosa en específico lugar y vos no dijiste nada porque te dio bronca, porque te echaban del trabajo, porque si decías algo ibas a insultar o porque no daba. Si estuviste en una situación así y no abriste el pico, mantenélo cerradito que cuando hacés tu caca en las redes para contar esa secuencia hacés sentir mal a todo el mundo y quedás como la persona más mentirosa y cobarde del mundo.
Podemos y tenemos que estudiar y conocer y leer los diarios todos los días, los que piensan como nosotros y los que operan como los de ellos. Todos los días, pasar por todos los medios, TN, La Nación, Clarín, Infobae, Página12, Big Bang News, El Destape, Letra P, La Política Online, Infocielo, Infonews, Tiempo. Si no tenés tiempo porque laburás muchísimo, tratá de robarle media hora al sueño, a la mañana o a la noche y leé. Si no leés no sabés y si no sabés te van a seguir quebrando.
Podemos tratar de llevar soluciones que sean parches a los barrios donde la crisis entró hace más de un año y no se fue nunca.
Podemos tratar de jamás pensar que un argentino se tiene que joder por haber votado a Macri.
Podemos decir Milagro Sala sin decir Milagros Salas.
Podemos darnos cuenta que hay gente buena y mala, y gente idiota y gente inteligente.
Podemos dejar de esperar a Cristina aunque la esperemos: si la vamos a esperar sentaditos, perdimos. Hay que esperarla trabajando, militando, discutiendo, formando, haciendo. Estamos vivos y vivas.
Podemos no perder el tiempo alimentando a trolls que están pensados para herirnos.
Podemos tener criterios estéticos de belleza y felicidad para todas las cosas, incluso las cosas que nos parezcan feas.
Podemos dejar de jugar a la apropiación cultural de hacer de cuenta que somos algo que no somos.
Podemos empezar a organizar mínimamente las marchas y contra marchas para que no haya tres cosas en dos semanas con igual contenido.
Podemos dejar de usar globoludos, por ejemplo, del mismo modo que podemos dejar de decir que nos toman por boludos.
Podemos dejar de decirle Macri Gato y decirle Macri chorro, corrupto, lavador, inepto, etcétera, pero los gatos son una cosa hermosa, amable y que le hace bien al planeta.
Podemos tratar de no levantar la voz, no insultar, ni agredir, pero nunca dejar de defendernos.
Podemos dejar de decir lo que hay que hacer desde internet, si es que no vamos a hacerlo. Por ejemplo "Hay que ir y liberar a Milagro Sala" en calzoncillos desde Caseros, no es serio.
Podemos dejar de creer que es importante nuestra historia íntima y personal, si es que eso no va a acercar un voto... y luego de entender eso, sí, ir y publicarla pero sabiendo.
Podemos hacer un buen uso de nuestros recursos: la palabra, las piernas, las redes, la acción, la formación, la calidez y más que nada el humor.

No podemos perder el humor, nunca.
No podemos quedarnos callados, nunca.
No podemos bajar la cabeza, nunca.
No podemos negar que somos lo que somos, nunca.
No podemos negar que estuvimos mejor.
No podemos negar a Cristina.
No podemos dejar para más adelante, nada.
No podemos intentar, tenemos que hacer.
No podemos "hacer que los vecinos la paguen" porque no nos votaron.
No podemos pretender que el pueblo sufra "para que aprenda lo que es bueno".
No podemos dejar de trabajar.
No podemos "desenchufarnos del todo en vacaciones".
No podemos dejar de marcar lo que consideremos errores, aún si nosotros los cometemos.
No podemos mansamente aceptar que una manga de chantas, cuatro de copas, mentirosos y garcas digan que son el peronismo cuando no lo son.
No podemos pretender que en el "vamos todos juntos", entren todos los ladrones, corruptos, antipueblo y miserables que sin Néstor y Cristina hoy serían eternos asesores de concejales en municipios del interior. O punteros. Y del PJ.
No podemos impacientarnos.
No podemos querer todo ya.
No podemos dejar de evaluar que para que este gobierno se vaya, antes tiene que haber por obligación histórica, muertos, y esos muertos son el pueblo. Que se vayan, pero en 2019. Ninguna crisis es buena, JAMÁS.
No podemos ponernos a discutir con las personas que están absolutamente politizadas: es como pretender que a uno que está del lado de los buenos lo puedan convencer de que Macri es bueno, joven, gracioso y agradable. Con quien duda, con quien no está seguro, con esos hablemos. Con los John Rambo del neoliberalismo que usan la bandana de Macri y aman a él y a sus ojos azules, no perdemos el tiempo.

Podemos separar guita de nuestro sueldo si tenemos laburo para comprar cosas para quienes menos tienen.
Podemos separar un par de horas por semana para ir a los barrios a dar una mano.
Podemos y tenemos que ayudar porque somos peronistas, somos kirchneristas, somos solidarios.
Podemos abrir básicas.
Podemos abrir centros culturales.
Podemos abrir merenderos.
Podemos abrir comedores.
Podemos ir al menos una vez por semana a llevar MORFI a un barrio.
Podemos regalar juguetes en las fechas que todos los niños y las niñas reciben juguetes de regalo.
Podemos escuchar mucho más y hablar mucho menos.
Podemos estar ahí, donde haya que estar.

No podemos no hacer nada.
No podemos perder.
No podemos volver a perder.
No podemos pretender que se vayan antes porque si se van antes y en el caso hipotético de que haya elecciones y que encima las ganemos, ganamos débiles.
No podemos pretender que se vayan todos: ya pasó una vez, y ahí están, volvieron con muchísima más fuerza (Y si los malos vuelven, imaginate los buenos cuando volvamos con más fuerza).
No podemos querer que renuncien, o podemos quererlo, pero tenemos que seguir así, sin hacer nada para que renuncien: no somos ellos.
No podemos no protestar.
No podemos no hacer huelga.
No podemos no hacer paro.
No podemos decirle traidor a quien vota a favor del pueblo, pero sí podemos decirle a quien vota en contra del pueblo que es una basura.
No podemos creer que todas las personas que no son kirchneristas son antikirchneristas.
No podemos pensar que todas las personas que se dicen kirchneristas, son peronistas.
No podemos pretender, pero tenemos que hacerlo, en líneas generales.
No podemos no reclamarle a nuestros representantes lo que se nos ocurra: por ejemplo, que qué bueno sería que durante enero se vayan a recorrer barrios, al pueblo, y no muevan el culo de sus ciudades.

Podemos escuchar más a Máximo Kirchner.
Podemos asumir errores y cambiar las cosas.
Podemos aprender más de Cristina.
Podemos ser cabezaduras porque siempre tuvimos razón.
Podemos ver con claridad quién está del lado de los buenos y quién del lado de la oportunidad para llevarse un vueltito.
Podemos ver quién quiere acumular capital político para tener una jubilación gorda, y quién quiere acumular capital político para cambiarle la vida a la gente, y eso se ve fácil: quién hace algo por los demás, y quién va nada más que a la tele o está siempre de traje o camisita pipí cucú.
Podemos entender que perdimos hace un año y borrar para siempre la palabra autocrítica, porque si más de un año después no hiciste la autocrítica, tomate el palo, tocá los tarros, nos re vimos papá.
Podemos tratar de que nuestra fuerza política no dependa siempre de los y las mismos y mismas cinco o seis que vemos en la tele, y que todos y todas sean nuestras espadas en la batalla democrática legislativa militante y cercana al pueblo (que nos votó y no nos votó).

Podemos hacer un montón de cosas. Podemos no hacer otro montón de cosas.
Puede estar toda esta lista errada o puede estar toda acertada o puede tener aciertos y errores.

Lo que no podemos, es ser comentaristas de la vida.

Ningún pibe nace Vilouta.

Ah: empezá el lunes.
Nos vemos por ahí.